Diana permaneció seis días en cautiverio y aunque fue pagado su rescate, fue asesinada por sus captores. La Procuraduría General de Justicia capitalina dio a conocer ayer viernes la captura de uno de los plagiarios: Luis Alejandro Martínez Castro.

Este sujeto, informó en conferencia el titular de la Fuerza Antisecuestro (FAS), Guillermo Terán Pulido, era jefe de la víctima y con engaños la llevó al sitio donde después la mantuvo privada de su libertad.

Martínez Cano habló con los familiares de la joven desde el teléfono celular de ésta, argumentando que los delincuentes lo habían elegido a él para llevar a cabo las negociaciones.

Sin embargo, desde un principio, aceptó el imputado en entrevista con agentes de Investigación, el objetivo era matar a su empleada, debido a que un miembro de la banda tenía problemas con sus familiares.

“Luis Alejandro informaba a los familiares de la mujer cuáles eran las pretensiones de los captores, sin proporcionar pruebas de vida”, detalló Terán Pulido.

Agregó que pese a que hubo un pago, el cadáver de la oficinista fue encontrado en enero de 2015, en Iztapalapa. Los dictámenes periciales determinaron que tenía entre 40 y 42 días de haber fallecido, y confirmaron que la afectada permaneció en cautiverio por lo menos seis días.

Lo que delató la posible participación del detenido fue el análisis del teléfono celular de la víctima, el cual lo ubicó en tiempo y lugar de donde la víctima estaba secuestrada. Además, Martínez Castro admitió haber participado junto con otros sujetos en el plagio, alegando que el objetivo era matar a la joven, pero después pensaron que podían ganar dinero engañando a sus familiares.

Con las declaraciones y pruebas aportadas el Ministerio Público ejerció acción penal contra el acusado, quien fue puesto a disposición del juez penal en turno por el delito de secuestro agravado, ilícito por el que podría hacerse acreedor de una pena que va de los 80 a 140 años de prisión.