¿Te has preguntado alguna vez por qué el paisaje político está cambiando tan radicalmente en Occidente? En los últimos años, el auge de los movimientos populistas ha sacudido los cimientos del orden político tradicional tanto en Europa como en Estados Unidos. ¿Pero qué está alimentando realmente este fenómeno? Contrario a lo que muchos podrían pensar, la desigualdad de ingresos no es el principal motor detrás de este cambio. Investigaciones recientes sugieren que el verdadero culpable podría ser el estancamiento regional, una realidad que está transformando el mapa político y desafiando nuestra comprensión de la democracia moderna.
Geografía del descontento
El concepto de “geografía del descontento” se ha convertido en una pieza clave para entender el actual clima político en países desarrollados. Andrés Rodríguez-Pose, un destacado académico de la London School of Economics, ha sido pionero en estudiar cómo el declive económico de ciertas regiones contribuye al crecimiento del populismo. Su investigación revela que el descontento no surge de la desigualdad de ingresos personales, sino del estancamiento productivo que sufren ciertas áreas.
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En su influyente artículo de 2018, The revenge of the places that don’t matter, Rodríguez-Pose argumenta que las élites políticas y académicas han ignorado en gran medida las señales de advertencia provenientes de regiones en declive. Esta omisión ha tenido consecuencias políticas significativas, alimentando un resentimiento que se manifiesta más como un conflicto entre regiones en decadencia y aquellas más prósperas, que como una lucha de clases tradicional.
El estancamiento como caldo de cultivo para el populismo
El análisis de las elecciones en la Unión Europea entre 2013 y 2022, llevado a cabo por Rodríguez-Pose junto a otros investigadores, vincula directamente largos periodos de estancamiento regional con un aumento en el apoyo a partidos euroescépticos. Este patrón también se observa en Estados Unidos, donde el éxito del trumpismo en las elecciones de 2016 y 2020 puede atribuirse al estancamiento económico de pequeñas ciudades y comunidades rurales.
Este fenómeno no solo se refleja en los datos electorales, sino también en las historias personales, como la de J.D. Vance, cuya experiencia en el “cinturón de óxido” estadounidense y posterior vicepresidencia bajo Donald Trump ilustra el vínculo entre decadencia regional y ascenso político.
Desafíos y respuestas políticas
Los hallazgos de Rodríguez-Pose y su equipo plantean serios desafíos para las políticas tradicionales de desarrollo regional. En 2022, presentaron el concepto de “trampa del desarrollo regional”, que describe cómo ciertas áreas no solo dejan de crecer, sino que se quedan atrapadas en un ciclo de estancamiento económico. Este ciclo afecta tanto a regiones anteriormente prósperas como a aquellas que nunca alcanzaron un nivel de desarrollo comparable al promedio europeo.
Identificar estas regiones y entender las dinámicas que las llevan a la “trampa” es crucial para diseñar intervenciones políticas que puedan revertir o mitigar el descontento regional y sus consecuencias políticas.
Un futuro incierto ante crisis múltiples
El panorama se complica aún más con la crisis económica global desencadenada por la pandemia, que, aunque gestionada de manera distinta a la crisis financiera de 2008, no ha impedido el regreso de figuras como Donald Trump al poder, ni el avance de partidos de extrema derecha en Europa. La interacción entre el estancamiento regional y estos desarrollos políticos plantea un riesgo significativo para el orden democrático, especialmente en un contexto de crisis climática inminente.
Abordar este entramado de desafíos económicos y políticos será probablemente el principal reto de nuestra era, requiriendo un replanteamiento profundo de las estrategias de desarrollo y gobernanza a nivel global.
Este artículo es un resumen de la carta del GETEM número 65, “Desigualdad, estancamiento regional y populismo en la Unión Europea y Estados Unidos”.
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Julián Torres es redactor económico con una sólida trayectoria en finanzas públicas y privadas. Ha trabajado como analista financiero y ahora traduce su conocimiento en artículos claros y útiles para los lectores. Su misión es explicar la economía de forma comprensible y relevante para todos.
