Cada 8 de diciembre, la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana.
Es entonces la Inmaculada Concepción de María el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, fue preservada de todo pecado, desde su concepción.Su culto en América tiene gran importancia siendo el puerto de San Francisco de Campeche cuna de su devoción en todo el territorio peninsular.
A la luz de la Tradición Apostólica, María es vista como la mujer señalada en el Apocalipsis que representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen. Es una de advocaciones marianas más populares después de la Virgen de Guadalupe.
La iconografía de dicha representación, se encuentra llena de un profundo significado místico y religioso, siendo una de las expresiones artísticas más bellas realizadas que se encuentra en un pasaje del Apocalipsis de San Juan que describe a una “mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas” y aunque a veces se entendió que el texto se refería a la “Iglesia” como esposa de Cristo, quedó también como una representación de la Inmaculada que empezó a difundirse durante el Renacimiento.
ORÍGENES DEL CULTO
Fue gracias a Francisco de Montejo “El Mozo” que en 1540, para conmemorar los 14 años de haber sido otorgada la capitulación para conquistar y poblar Yucatán y en cumplimiento del “Auto de Fundación” mandó construir en la Villa de San Francisco de Campeche una pequeña iglesia hecha a base de cal, canto y techo de palma advocada a Ntra. Señora de la Concepción.
El “Auto de la Fundación” de la Villa que fue la formalidad jurídico-administrativa para dar certeza legal a la fundación de un nuevo dominio bajo la Corona española comprendía la construcción de un templo parroquial bajo el celo dominio de la iglesia católica para el culto de la nueva población, mismo que estaría bajo la advocación de “Nuestra Señora de la Concepción”.
Para 1546 fue en este santuario donde el 6 de enero de dicho año, ofició santa misa el Obispo de Chiapas, Fray Bartolomé de las Casas. Fue bajo dicho patronazgo mariano, donde desde la época colonial los vecinos del Centro acudían a su refugio para defender la ciudad así como protegerse de los embates naturales y humanos.
En su refugio, los primeros campechanos encontraron no solo un motivo para creer en lo divino sino una madre protectora y salvadora a la cual se le adjudicaron grandes prodigios. Desde entonces le dedicaron barcos, prosas y hasta himnos que quedaron en el pasado glorioso de la ciudad.
MUJER LLENA DE GRACIA
Sin embargo, el culto a la Inmaculada Concepción, no solo se confinó para los habitantes de la ciudad, sino que igual se trasladó para la veneración a diversas capillas a lo largo de los siglos en el territorio campechano.
En el caso de la patrona de la Catedral hay que apuntar la presencia de dos imágenes, una denominada “La Patrona” y la otra denominada como “La Peregrina” la que preside el altar mayor de dicho templo y la segunda que participa en todas las procesiones y manifestaciones de devoción popular.
“La Patrona”. Esta bella escultura posee varios siglos de antigüedad y fue hecha en talla de madera, mide aproximadamente 1.20 metros de altura, su autor es desconocido, posee rasgos faciales finos propios de los españoles. Esta imagen está coronada por 12 estrellas de plata y sobrevestida con túnica y vestido pintada en colores claros, azules y blancos, con ligeros estofados de plata y oro en la vestimenta en lo que se ubican atributos marianos como pequeñas azucenas (símbolo de pureza), rosas (amor), ramas de olivo (símbolo de paz) y la palma representando el martirio. En las nubes se encuentran pequeños querubines con sus alas abiertas que surgen.
La escultura policromada, se encuentra sobre una base rectangular de madera forrada parcialmente de plata y debajo de esta una peana igual de madera forrada de plata en el que se encuentra una inscripción que dice “Ntra Señora de la Concepción”. En la parte trasera de la imagen encontramos el año 1887, y una referencia que dice Presbítero Canto y Sosa, otra inscripción señala una restauración realizada en 1927.
Es importante señalar que dicha imagen presenta un conjunto de atributos realizados recordando las letanías lauretanas que son las alabanzas y de súplicas a María, en las cuales se hacen mención al sol, la luna, las doce estrella, el lirio entre espinas, el espejo sin mancha, huerto cerrado, entre otros constituyendo clara representación de su pureza espiritual y virginal así como fuente de sabiduría.
Devotos y fieles, mayordomos y cofrades dedicaron parte de sus rentas y ofrendas a venerar la imagen sagrada ubicada en el sagrado recinto, la escultura hecha exprofeso para dicho templo es considerada como una de las expresiones religiosas y más bellas cuya autoría es todavía un misterio.
Los datos sobre el origen y procedencia de dicha pieza son casi desconocidos, tan misterioso fue el artista que realizó tan sagrada imagen que nunca dejó marca alguna de su trabajo, siendo una de las más bellas representaciones escultóricas del sureste mexicano y es su magnífica vestimenta con detalles punzonados en hoja de oro y plata algo único.
“La peregrina”. La bella imagen de bastidor, se distingue por ser una representación de 1.40 metros de altura, hecha en madera de cedro con bello rostro tallado del mismo material y sus pequeños y finos ojos de cristal, la escultura tiene una hermosa cabellera de cabello natural en color castaño, una donación de sus antiguos fieles.
Esta imagen se distingue por ser una imagen cuyos brazos son movibles lo que permite acomodar sus manos hacia lo alto, en señal de la asunción o brazos juntos en actitud de espera, otras veces con los brazos abiertos.
En este año dicho culto cumple 475 años entre el pueblo campechano, existe entre tus bellas expresiones de fe un conjunto de hermosos vestidos confeccionados a hechura del buen gusto para honrar a la sagrada imagen procesional que a diferencia de la imagen patronal ubicada en el altar mayor, es revestida con trajes con buena hechura desde su primer paseo documentado en 1855.
Actualmente dicha imagen posee más de 20 vestidos, algunos datan desde hace más de 20 años, destacando uno blanco con tonos dorados bordado por las Monjas Clarisas de Calkiní, otro de tela española donado por el Patronato de la Catedral y el ultimo hecho en Morelia Michoacán con el escudo de armas de la ciudad de Campeche.
Entre sus mantillas conserva varias que datan desde los años 50, una con hilo de oro y plata ofrenda del Exmo. Obispo Alberto Mendoza y Bedolla.
DEVOCIÓN A LA INMACULADA
Los orígenes del culto datan desde el año de 1540, sin embargo, fue hasta 1637 con la bendición del Canónigo de la Catedral de Mérida, el Pbro. Pascual Mallen de Rueda, que se fundó su cofradía, en su visita a la ciudad de Campeche.
Para 1704, la imagen fue consagrada la parroquia principal de Campeche, se realizó una procesión con una bella imagen encontrada en su interior, -presumiblemente la actual imagen patronal-; y para 1760, el Pbro. Manuel José Nájera, encargó la hechura de dos coronas la primera de oro con bellas piedras finas y la segunda de filigrana de diferente tamaño, lo que hace suponer la presencia de dos imágenes puestas en culto.
Asimismo, en 1770 el Pbro. Najera, donó una corona hecha en oro con la técnica de “martillo y cincel” y de la pieza que afortunadamente existe, fechada en el año de 1770, cuando se coronó nuevamente a dicha imagen.
El 1835, el Exvmo. y Revmo. Obispo de Yucatán Don José María Guerra, coronó la imagen patronal dando un hermoso lirio de plata.
LA FIESTA
Esta devoción mariana tiene gran devoción en diversas comunidades del estado de Campeche, tales como Calkiní, Tenabo, Hopelchén, Pomuch y Hool, en las cuales existe una abundante religiosidad popular en torno a los novenarios, convites y alboradas rematadas por largas y lucidas procesiones que son engalanadas con decenas de banderitas de colores azul y blanco. Estás procesiones son encabezadas por la imagen devocional de las comunidades, seguidas de los rítmicos sonidos de las verdes campanas y los cohetones.
No menos importante son las festividades que dan cabida en la Catedral de Campeche, sede episcopal del Obispado, que se encuentra íntimamente ligada a dicha celebración mariana, puesto que la historia señala que el primer templo para españoles en lo que hoy es la ciudad amurallada de Campeche, fue construida para honrar a Ntra. Señora de la Inmaculada Concepción, patrona de la Catedral y de la Diócesis de Campeche.
José Arturo Chab Cárdenas
Centro INAH




