
El Papa Francisco manifiesta su intención de transformar la Curia Romana, la estructura de gobierno del Vaticano como Estado y también como Iglesia, y para eso crea un consejo integrado por nueve cardenales de los cinco continentes, que tendrá como tarea central “aconsejarle en el gobierno de la Iglesia universal y para estudiar un proyecto de la revisión de la Constitución Apostólica Pastor Bonus”, que fue promulgada por Juan Pablo II en 1988.
A partir de ese texto se norma el funcionamiento de los distintos organismos que forman lo que se conoce como la Curia Romana. El portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, ha dicho, para evitar cualquier especulación, que el consejo no “tomará decisiones” y por lo mismo no restará poder a las actuales estructuras vaticanas. Anunció también que los integrantes se reunirán por primera vez, de manera oficial, del 1 al 3 de octubre próximo.
La Santa Sede, dijo que el Papa tomó esta decisión en cumplimiento de las sugerencias que se plantearon en el curso de las Congregaciones Generales, un conjunto de reuniones que tuvieron los cardenales previas al Cónclave, que planteó la necesidad de un estudio y valoración de la Constitución Pastor Bonus, a los ojos de lo que en los últimos años ha ocurrido en la iglesia.
El consejo está presidido por el cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras y también lo integran el cardenal Laurent Messengwo Pasinya, arzobispo de Kinshasa, República Democrática del Congo; el cardenal Francisco Javier Erraruiz, arzobispo de Santiago, Chile; el cardenal Reinard Marx, arzobispo de München, Alemania; el cardenal Oswaldo Gracias, arzobispo de Bombay, India; el cardenal George Pellegrini, arzobispo de Sidney, Australia; el cardenal Marcelo Semeraro, arzobispo de Alvao, Italia; el cardenal Patrick O’Malley, arzobispo de Boston, Estados Unidos y el cardenal italiano Giuseppe Bertello, actual presidente del gobierno de la Ciudad del Vaticano.
Los integrantes del consejo representan a las diversas tendencias o corrientes de pensamiento que hoy están presentes en la iglesia. Los vaticanistas plantean que pertenecen al ala progresista los cardenales Rodríguez, Marx y O’Malley; al ala moderada los cardenales Bertello, Gracias, Pell y Semerano; al ala conservadora los cardenales Erraruiz, es miembro del Opus Dei, y Monsengwo.
Los expertos consideran que a los temas propios del gobierno del Vaticano, los integrantes del nuevo consejo deben tratar el tema del Instituto para las Obras de la Religión (IOR), que también se conoce como el Banco del Vaticano, que desde la década de los ochenta se ha visto envuelto en escándalos e incluso ha sido investigado por las autoridades italianas.
El cardenal Rodríguez, el coordinador del consejo, ha planteado que con el Papa van a discutir “la reforma de la Curia y del IOR” y se ha comprometido a dar al Papa “información de primera mano”. Hay que esperar cinco meses, para ver cuáles son las recomendaciones del consejo y cuáles los cambios que derivan de las mismas. Aunque la reunión formal es hasta octubre, el Papa ya ha empezado a reunirse con cada uno de los integrantes del consejo.



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