
Luis Antonio Che Cu gritó a un grupo de campesinos, “arranquen esa chingadera de ahí”. Segundos después, el busto de bronce de Juan Camilo Mouriño fue derribado, pisoteado y tirado sobre una camioneta para más tarde tirarlo en el edificio del Palacio Municipal. Nadie, hasta hoy, ha pedido que se vuelva a instalar el busto en su lugar, ni siquiera la familia del ex secretario de Gobernación: lo que sí han solicitado todos, menos los simpatizantes de la izquierda, es que se haga cumplir la ley.
El Partido Verde Ecologista, el Panal y el PRI pidieron que, si se violó la ley, que se aplique a quienes la violentaron en consecuencia, mientras que la desacreditada izquierda solo recurre al argumento de que no era un héroe y no tenía por qué estar allí. Entre otras palabras, su mensaje es: “si hicieron mal en ponerlo, nada mal está en quitarlo”. Como si la ley permitiera interpretaciones ideológicas.
¿Juan Camilo fue un héroe? No, no lo fue. Juan Camilo tampoco dio su vida por Campeche ni por México. Juan Camilo lamentablemente murió en un accidente aéreo. Fue acusado de todo y por casi todos, no por ser él, sino porque así siempre la opinión pública y publicada ha tratado, merecido o no, a la clase política del país, y él formó parte importante de ella. Cuando se develó su busto el 4 de noviembre del 2009, ninguno de los que hicieron uso de la palabra dijo nada que no mereciera. Fue un político que trabajó y apoyó a Campeche. Aquí vino a vivir, a tener una familia y hacer amigos. Más de un político campechano pudiera decir cuántas puertas abrió para Campeche. Si muchos consideraban que no merecía ni siquiera un feo busto, nadie considera que la opción, desde 2009, ha sido grafitearlo, lanzarle huevos, ni arrancarlo, ni arrastrárlo, ni tirarlo en la puerta del palacio donde despacha la tía de sus hijos.
No era un héroe, pero tampoco fue un enemigo de Campeche. Lo que hoy pide la opinión pública no es que se santifique a Juan Camilo, pero sí que se condene a quién se pasea por el estado asumiéndose capaz de ponerse incluso por encima de la ley. El gobernador del estado,Fernando Ortega, como la mayoría, calificó el acto de ilegal, inadmisible e imperdonable. La presidenta municipal, Ana Martha Escalante, aclaró que el ayuntamiento no permitirá ilegalidades que queden impunes. El presidente del PRI, Víctor Salinas, deslindó al partido de las acciones y las reprochó, e hizo bien, porque si alguna percepción se tiene en Campeche es que muchas veces el PRI enarboló a Che Cu como su símbolo de barricada contra las administraciones federales y municipales panistas.
Hace 18 años, el 16 de agosto de 1994, el entonces candidato campechano a diputado federal por el PT, Manuel Chablé, junto con un grupo de ejidatarios, derribaron la estatua del ex presidente, José López Portillo, erigida en el sexenio de Eugenio Echeverría Castellot. Las razones no fueron muy distintas a las que el viernes motivaron a Che Cu a tirar la de Juan Camilo Mouriño, la lucha contra la marginación y la pobreza.
Jacinto Canek fue, es y debe seguir siendo un orgullo para Campeche y en especial para el barrio de San Román que lo vio nacer. Canek fue un líder social real, de los pocos que desde el siglo XVIII, que defendió sus causas trabajando, estudiando, autosuperándose para encontrar las grietas que tenía el poder para poder enfrentarlo. Utilizarlo para destruir un espacio público y escribir mal su nombre es rebajar y equiparar su condición contestaría y crítica con acto vandálico.
Jacinto Canek aprendió a hornear el pan y de eso vivió hasta los últimos días de su vida; Che Cú utiliza la extorsión, la amenaza y el chantaje como modo de vida.
Se dice defensor de los pobres, de los marginados y de los mayas, miles de familias campechanas trabajan su tierra, a miles de marginados se les están entregando herramientas para mejorar su situación económica y los mayas nos heredaron una cultura milenaria, la gran pregunta es ¿Qué cosecha en el campo Che Cú?
Que en la sobremesa, cuando miles de familias campechanas se unan para celebrar la Navidad, se hable de justicia y no de impunidad.
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Gerardo
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ramses
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Gerardo
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Novelo
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http://www.facebook.com/gustavo.a.rodriguez.777 Gustavo Alonso Rodriguez Pina
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Hector Palomeque
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Jorge Videgaray
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Shecy
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Claudia B.



Golpe de Timón
