Desde el descubrimiento de los 88.5 millones de pesos en una propiedad del ex tesorero del ex gobernador tabasqueño Andrés Granier, han surgido varias versiones e innumerables sospechas acerca de sus vínculos con empresarios y políticos en el Sureste. Hasta el momento, solo se tiene documentado que tenía propiedades por 285 millones de pesos en Yucatán. El columnista Ricardo Alemán publicó el martes pasado que José Manuel Sáiz Pineda trabajó para personajes importantes del Sureste –incluidos campechanos- a quienes lavó dinero y ayudó a evadir impuestos. La confirmación de estas sospechas podrían despejarse una vez que el ex funcionario empiece a rendir su declaración ante las autoridades. Pero la pregunta es ¿realmente Campeche fue inmune al dinero que presuntamente fluyó a gran escala en el estado vecino? ¿Cómo estar seguros de que en el pasado proceso electoral no se infiltró dinero desde Tabasco?
Sin duda es aventurado sacar conclusiones. La detención de Sáiz es apenas la punta del iceberg de la que sería una de las redes de corrupción más grandes en el Sureste durante la administración de Granier y analistas se atreven a decir que más escandalosa que la de Coahuila. El cambio de administración, sin duda alguna, fue un paso importante para poner al descubierto una de las paradojas que también agobian a Campeche: enorme riqueza petrolera y elevados niveles de pobreza y marginación. Por ello, es impostergable que nuestras autoridades campechanas colaboren en las indagaciones del caso que seguramente sacarán más hilos y para ello no debe haber distinción ni amiguismo partidista.




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