-¿Preocuparme yo? Si estoy en la flor de mi juventud y además soy forever young
¡Tienes razón! Si yo como tú, estuviera disfrutando de los beneficios de ser un veinteañero, o si apenas estuviera superando el trauma de haber alcanzado el 3er piso, también me preguntaría lo mismo
Déjame platicarte una historia… Dice la leyenda que en una soleada mañana de un Martes 1o de Julio de 1997, mientras el mundo celebraba la entrega de la soberanía Hong Kong por parte del Reino Unido a la República Popular de China. A media celebración el gobierno mexicano nos avisó: “Señores: Se acabaron las pensiones. A partir de hoy, a cada quién le toca ahorrar para su retiro”
Tal vez la cosa no fue exactamente así. Pero el hecho es que con este aviso tan casual, desde aquel día los responsables de ahorrar para nuestra vejez somos cada uno de nosotros. Ahora, el problema con esto es saber ¿qué tanto estás haciendo para que tú-viejito tenga dinero en su retiro?
— ¡Yo tengo mi Afore!
Ok, pero eso no es noticia. Lo importante es que sepas cómo funciona, y que por el simple hecho de tenerla no vas a llegar a ninguna parte.
Te explico de manera muy general, desde 1997 todos los que cotizan ante el IMSS y desde 2007 los que cotizan para el ISSSTE, están obligados a ahorrar una pequeña cantidad de su sueldo en una Administradora de Fondos para el Retiro (AFORE), la cual invierte el dinero que tú y tu patrón aportan para que crezca, y en algún momento cuando ya tengas tu cabecita cubierta de algodón, puedas recibir una pensión patrocinada por ti.
El problema es que esa aportación (que gracias a la ley te la sacan a chaleco) probablemente te va alcanzar para nada. Si tú no te involucras en saber cuánto tienes, cuánto necesitas y qué otras alternativas tienes disponibles (como aportaciones personales u otro medio de ahorro), estas dejando a la suerte el que en tu vejez tengas que depender de alguien más.
— ¡Ups!… ¿y si no tengo Afore? Es mas ni siquiera seguridad social
Ah pues felicidades, eso quiere decir que eres un freelance (aunque chance y eres un “nini”), y que tu controlas tus ingresos. Si es así, entonces deberías aplicarte como el empresario que eres y buscar una institución financiera que te ayude a generar una inversión para tu vejez, garantizándote tener una pensión que forme parte de la riqueza con la que vivirás en el futuro
Ahora, sea cual sea el escenario tienes que tener clara una cosa: ¿Cuántos años tienes hoy?
Y no me refiero a los que celebraste con velitas y pastel en tu último reventón. Me refiero a los años que tienes desde de hoy hasta el momento en que te vayas a retirar. De esta respuesta y del monto de dinero que tú quieras recibir durante la vejez depende el ahorro que te urge empezar a formar.
— ¿Me urge?
Si..¡Te urge! Y es que el retiro, debe ser la prioridad financiera #1 de unas finanzas sanas. Hoy que estás joven es el momento para empezar a formar la riqueza que disfrutará ó sufrirá de las decisiones que tomes hoy. Tú-viejito
Tristemente existe un gran número de adultos mayores que no pudieron ó quisieron prever su futuro, y que al día de hoy dependen de que sus hijos o nietos tengan la buena voluntad de mantenerlos. Es más, es posible que mientras lees estas líneas te des cuenta que conoces a una persona que en estos momentos no puede pensar en ahorrar para su propia vejez, porque está sosteniendo a un adulto mayor.
Tal vez ese hijo o nieto… eres tú!
Ahora que tienes esta información, ¿qué cambio quieres hacer?
Mi mejor consejo es asesórate e infórmate. Existen organismos como la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), instituciones financieras como las AFORES o las aseguradoras. O en el peor de los casos uno que otro columnista que escribe en periódicos y que se dedica a aterrorizar gente con historias para que tengan finanzas sanas, que están dispuestos a orientarte, para que tomes hoy las riendas de tu futuro y que tú-viejito no sea una carga para nadie más adelante
Por favor, hazme llegar tus comentarios a mi correo campeche@gmail.com
¡Ah!…y recuerda, “la lana viene y va… pero porque tú la dejas escapar”.
¡Hasta la siguiente colaboración!






