En los últimos tiempos el turismo ha experimentado una continua expansión y diversificación, convirtiéndose en uno de los sectores económicos de mayor crecimiento en el planeta. No obstante, en años recientes, el turismo hacia México ha denotado un cambio importante a la baja en contraposición con otros destinos turísticos, los cuales están en crecimiento y se han desarrollado de manera competitiva e innovadora con productos más acordes a la demanda, lo que ha provocado nuestro desplazamiento aun en mercados en los que tradicionalmente nuestro país era líder. Esto se resume en una deficiente política comercial de nuestros productos turísticos a nivel internacional y una caída en competitividad con respecto a la evolución del turismo mundial. Las condiciones actuales de México y la diversidad de la oferta turística del país requiere una estrategia de regionalización que permita desarrollar acciones que impulsen al turismo como actividad generadora de crecimiento económico y beneficios sociales. Por ello es importante denotar que la vocación turística del norte es muy diferente a la del sur, y que las circunstancias actuales, principalmente en aspectos de seguridad, no son las mismas y esto impacta en la percepción que los principales mercados internacionales tienen hacia México, así lo manifiestan.

Los estados mexicanos que conforman el bien llamado Mudo Maya -Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo- poseen características extraordinarias que permiten posicionarlos como destino único y diferenciado con respecto al resto del país, así como alcanzar mercados en los que es muy difícil posicionar al resto de México. Esta región del Mundo Maya cubre 12% del territorio nacional, cuenta con el 6% de la población de México, comprende el 38% de las reservas naturales protegidas de la nación, y en materia turística, oferta casi el 22% de cuartos, abarca el 46% de la zonas arqueológicas abiertas al público, tiene el 21% de los sitios declarados Patrimonio Mundial por la Unesco, y capta poco más del 32% de visitantes internacionales que llegan a nuestro país, de los cuales recibe el 85% de los turistas europeos que visitan México; dato importante si consideramos que en su conjunto los países europeos son la región de mayor consumo turístico a nivel mundial.

Por todo esto es importante revalorar el potencial de la región en las estrategias de desarrollo del turismo en México y entender que la inversión en infraestructura, desarrollo de producto y promoción, puede tener impactos cuyos efectos podremos observar en un corto y mediano plazo, lo que puede permitir a nuestro país retomar un nivel competitivo ante las demás naciones, con una sólida oferta turística basada principalmente en la cultura y la naturaleza, características distintivas del Mundo Maya. Así, la integración de rutas turísticas y circuitos regionales pueden propiciar una oferta de productos diferenciados y competitivos.

En la última década, con políticas confusas y dispersas, México abandonó la promoción del Mundo Maya como destino turístico y limitó la dinámica que por décadas había guardado la región en su posicionamiento principalmente en los países europeos, por lo que perdió competitividad ante regiones culturales emergentes en América como lo son Perú y Colombia que absorbieron gran parte del mercado de Europa que viajaba a esta región de México; existen, incluso, nichos en los mercados estadounidense, chino y ruso que responden ahora a características de la región que pueden ser aprovechados.

México debe retomar su liderazgo perdido ante la Organización Mundo Maya (fundada en 1991), donde junto a los países centroamericanos de Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras, comparte retos en común en materia turística y es factible sumar esfuerzos para aprovechar la colaboración de organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos, Banco Mundial, el Banco Interamericano para el Desarrollo, la Organización Mundial del Turismo, Unesco, y otras instituciones con fondos internacionales y organismos no gubernamentales que siempre han favorecido las iniciativas para el desarrollo de infraestructura turística, cultural, fomento a la inversión privada y rescate de sitios históricos.

Se requiere desarrollar estrategias conjuntas de promoción y desarrollo para recuperar la participación de mercado perdida y alcanzar los nuevos mercados emergentes, así como la articulación de productos para el desarrollo de circuitos y fortalecimiento de los sitios de interés turístico de los puntos distribuidores y puntos nodales de rutas turísticas existentes y de nueva creación.

Es posible el impulso de nuevos circuitos que redistribuyan los flujos turísticos de los destinos tradicionales hacia otros puntos de interés turístico y amplíen la estadía promedio de los visitantes en la región, esto a través de la mejora de las comunicaciones terrestres, modernización de nuestros aeropuertos y aeródromos, así como puertos para cruceros que hagan travesías entre el Golfo de México y el Mar Caribe.

El gobierno mexicano debe analizar con seriedad iniciativas como la factibilidad de comunicar la península de Yucatán con Guatemala y crear una una nueva frontera, y la vía ideal para hacerlo sería construir una carretera entre Xpujil y Flores (Tikal) en Guatemala, lo que generaría flujos turísticos nuevos a toda la región, independientemente de sus posibilidades comerciales para la exportación de productos.

Mundo Maya puede ser una iniciativa de colaboración ya antigua, pero más que siempre su puesta en valor está acorde a los requerimientos de los mercados internacionales. Así, la tradicional Ruta Maya puede tener muchas nuevas acepciones y generar propuestas de vanguardia que hagan del turismo un motor de desarrollo para toda la región.