Hablando de historias de terror, todos conocemos o hemos escuchado acerca de alguien que tuvo que vender, pedir prestado y hasta tuvo que rogar frente a la caja de un hospital para pagar la cuenta de un familiar enfermo.

Este tipo de historias bien pueden ser simplemente historias, si preventivamente contáramos con la tranquilidad y respaldo económico que provee una póliza de Gastos Médicos Mayores.

Antes de empezar a platicarte las dudas más frecuentes que me preguntan sobre este tema, sí quisiera comentarte dos definiciones que forman parte de la estructura legal de los seguros:

 • Los seguros sirven para cubrir acontecimientos futuros e inciertos.

 • Los Seguros de Gastos Médicos tienen por objeto cubrir los gastos médicos, hospitalarios y demás que sean necesarios para la recuperación de la salud o vigor vital del asegurado, cuando se hayan afectado por causa de un accidente o enfermedad.

Con esto solo quiero aclarar que no se vale contratar seguros para cubrir cosas que ya sabes que tienes y entender que estas protecciones sirven para recuperar los gastos económicos que erogues al querer recuperar la salud de un asegurado. Es decir, es un seguro para que tu bolsillo no se enferme.

Ahora sí, ya entrando en materia, empecemos con las dudas más frecuentes que he escuchado:

 – “¿El seguro me cubre la maternidad?”  A ver, la maternidad no es una enfermedad y menos un accidente (aunque juren lo contrario), por lo cual el seguro te puede ofrecer una ayuda económica para atender el alumbramiento. La importancia del seguro está en poder cubrir los riesgos que pueda tener la mamá durante el embarazo y el bebé al momento de nacer.

-“¿Qué es la antigüedad en el seguro?” Las pólizas de seguro establecen ciertos períodos de espera para poder cubrir los gastos de algunas enfermedades, estos períodos pueden variar entre una y otra aseguradora. El “reconocimiento de antigüedad” es la facultad que te pueden ofrecen las aseguradoras de poder eliminar alguno de estos períodos de espera siempre que al contratar la póliza demuestres que has contado con la protección de una póliza anteriormente.

 – “¿La aseguradora paga todo?” Ojo, la aseguradora existe para evitar que sufras una crisis económica al momento de recuperar la salud.  Pero considera que tú tendrás una participación económica del total de estos gastos. Esta participación se forma de dos términos llamados deducible y coaseguro.

– “¿Los seguros cubren a viejitos?”  La edad de máxima de contratación de un seguro depende de la oferta de cada aseguradora. En lo general las aseguradoras aceptan por primera ocasión hasta los 65 años de edad, aunque hay algunas compañías que aceptan hasta los 75.

– “¿Son caros los seguros?”  Ten en cuenta que lo que el seguro te ofrece es la tranquilidad de que no te falte dinero para recuperar la salud, y que su precio puede variar con base a varios factores, entre los cuales están:

• Tu edad alcanzada y tu estado de salud actual. Mientras más sano y joven, ¡mejor!

• La suma asegurada que quieres tener. Es decir el respaldo económico con el que quieres contar.

• Tu participación en cada evento (deducible y coaseguro). Mientras más alta sea la parte del evento que quieres cubrir, es más económica la póliza. Pero cuidado, eso significa que hasta que no se rebase esa participación el seguro no entra operación.

• El tabulador de honorarios médicos. En pocas palabras es el monto que la aseguradora está dispuesta a pagar por cada tipo de intervención quirúrgica.

Este tipo de seguros, si bien son un gran blindaje económico para tu bolsillo, son seguros que se deben contratar siempre y cuando hayas sido muy bien asesorado acerca de su funcionamiento, coberturas. Por lo cual te recomiendo tomes en cuenta estos puntos:

• Solicita la orientación de un asesor de seguros y pregunta todas tus dudas.

• Evalúa tus posibilidades económicas y las posibilidades de atención médica que quisieras tener en caso de que tu salud esté en riesgo.

• Contrata un plan que te dé tranquilidad, no sea que por pagar barato contrates un problema.

Yo sé que me faltan aún 995 dudas por contestar, pero no caben en esta columna. Así que te invito a que me escribas o me contactes y con gusto te orientaré sobre este tema.

Por favor, hazme llegar tus dudas o comentarios a mi correo: adolfo.vargas@av-asesoria.com

¡Ah!…y recuerda, “la lana viene y va… pero porque tú la dejas escapar”.

¡Hasta la siguiente colaboración!