Si Campeche o la Península de Yucatán se hubiesen separado de la República Mexicana, como algún día se intentó, hoy sería prácticamente un estado tan rico como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos, con un desarrollo jamás imaginado.
Pero las cosas no fueron así y hoy Campeche y sus recursos son explotados por toda una nación que no ha sabido compensar toda la riqueza generada. Por el contrario, según expuso el gobernador Fernando Ortega Bernés, el actual decaimiento de la producción petrolera arrastra a la economía local no a una parálisis o ‘receso’, sino a una contracción, a un retroceso, a una caída ‘brutal’.
Y por eso mismo, según el mandatario, los índices que muestran la debacle económica del Estado no son ni reales ni veraces, pues separando el tema petrolero la economía crece.
Pero quitando al petróleo, la economía local se queda con el campo y el mar y una que otra industria más pequeña que mediana. Lo cierto es que, quintando al petróleo del Producto Interno Bruto de Campeche, ni una sola de las actividades primarias o secundarias impacta significativamente esos números.
Sin duda, como lo afirmó Ortega Bernés, la verdadera economía campechana no está en las plataformas petroleras sino en las tierras cultivadas, en los ranchos ganaderos, en las lanchas ribereñas y en las demás actividades productivas tradicionales.
Y por ello mismo, si de verdad ahí basamos nuestra economía real, entonces tenemos que apostarle más fuerte, tenemos que invertir más pero, sobre todo, tenemos que dirigir bien, planear mejor y aplicar en forma impecable los recursos del campo.
Campeche, como todos sabemos, es un estado que vive del gobierno. Es decir, sin los recursos federales las obras de infraestructura no podrían desarrollarse, y también sin los recursos públicos se quedarían sin sustento miles de familias campechanas integradas a la burocracia.
Fomentar la industria, las actividades primarias, la inversión, el desarrollo turístico, el emprendurismo y, en genera, todo lo que tenga que ver con la iniciativa privada, no deben ser un programa de gobierno, tienen que ser la prioridad y las políticas públicas prioritarias. De otro modo siempre seguiremos dependiendo de las migajas de las rentas petroleras. De otro modo sólo podremos seguirnos lamentando de que, en vez de haber sido el motor, Pemex se haya convertido en el verdugo de nuestra economía.
TUMBABURROS
Cubano (Adj./ Sust.). De Cuba, o persona que es de Cuba. Gentilicio de peloteros de esa isla del Caribe que, por una cuestión ‘técnica’ y al amparo de directivos cuestionables, optan por decir que son de una isla vecina, como República Dominicana.
Debilidad (Sust. común). Falta de fuerza o resistencia. Dícese de expedientes armados desde hace un año para solicitar que un sitio sea considerado una joya de la Unesco, pero que ésta regresa diciendo que carece de la fuerza suficiente como para aprobarse.
Gestora (Adj. calificativo). Persona que hace las gestiones necesarias para conseguir una cosa… aunque algunas llevan ventaja, puesto que así como son campesinas son artesanas e igual de variadas son sus ‘técnicas’ para hacer presión.




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