Hay muchas acepciones de la palabra ‘garrote’. Durante la Edad Media y hasta principios del Siglo XIX consistía en un instrumento mediante el que se aplicaba la pena capital. Sin embargo, cuando la escuchamos o leemos, lo primero que se nos vienen a la cabeza es el Hombre de las Cavernas, un cavernícola.
Lo identificamos siempre con los llamados hombres de Neandertal o Cro-Magnon, e incluso el Homo Sapiens de la era paleolítica. Es decir, es un instrumento de la fuerza bruta, un símbolo del ajusticiamiento y un símbolo de una sociedad incivilizada.
El hecho de que un alto funcionario estatal y el directivo de un partido político, ambos producto de la construcción milenaria de las leyes sociales y civiles, hayan propuesto el retorno a un tiempo en que los seres humanos se regían mediante las leyes naturales, no sólo es inadmisible, es reprobable y es alarmante.
Nuestra sociedad ha atravesado todos los procesos históricos como para que la fuerza bruta y al margen de la ley, se esgrima como una medida aplicable tanto para ciudadanos como para autoridades.
Hoy, en vez de empuñar un garrote, lo que debemos empuñar es la ley, la legalidad, la justicia, la equidad, la transparencia, la rendición de cuentas y la corresponsabilidad ciudadana.
La secretaria del Medio Ambiente y Aprovechamiento Sustentable (Smaas), Evelia Rivera Arriaga, y el presidente del PAN municipal, José Inurreta Borges, emplearon la figura del garrote sin tener en cuenta, por ignorancia o falta de cultura, que ese aparato fue usado contra nuestros antepasados en los dolorosos ataques piráticos que marcaron definitivamente nuestra existencia y nuestro presente.
El garrote se esgrimió una vez para robar, para pillar, para violentar y para ajusticiar. No estamos para volver al pasado, sino para aprender de él y recorrer, esperemos, el largo y desafiente camino del siglo XXI.
Los ciudadanos no necesitamos de un garrote para depositar la basura en su lugar, necesitamos campañas efectivas de concientización que logren vencer años, décadas de malas prácticas. Las autoridades no necesitan un garrote para trabajar, sólo necesitan que les exijamos cuentas claras.
TUMBABURROS
Guerra (Sust. común). Enfrentamiento entre dos bandos distintos… aunque de vez en cuando ocurre entre una misma agrupación que presume de unidad, compañerismo y lealtad por estar bajo los mismos colores y siglas.
Apócrifo (Sust. común). Se aplica a un texto escrito que no pertenece a la persona a la que se le atribuye. Copia fraudulenta del periódico líder en la ciudad de Campeche por parte de personas desesperadas que sólo buscan la forma de detener el rápido y vertiginoso crecimiento.
Cobardes (Pl. Adj. calificativo). Dícese de las personas miedosas, que se asustan fácilmente, pusilánimes. Quienes se creen muy valientes para arrojar la piedra pero carecen del valor para mantener la mano levantada y sólo buscan la forma de culpar o responsabilizar a otros de sus propios actos.




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