
El siempre puntual folclore mexicano ha encontrado un adjetivo para una buena parte de los habitantes de nuestra población, mismo que a últimas fechas pasó de ser un calificativo a un símbolo de identidad. Me refiero a los “Godínez”
Godínez: Dígase del empleado asalariado que asiste, trabaja y convive en centros laborales (gubernamentales y no gubernamentales), y que se distingue por la serie de hábitos, ritos, y costumbres que desarrolla alrededor de su ámbito profesional.
Como el estudio de estos individuos es digno de todo un documental del National Geographic, el día de hoy sólo me referiré a una sub-especie que emana de ésta y en particular a sus hábitos financieros, el “Godínez wannabe”. Quienes son personas que trabajan en las mismas condiciones laborales que el Godínez, tienen sus mismos hábitos (laborales y financieros), pero carecen de dos elementos muy importantes: el salario constante y sus prestaciones… Lo cual hace una gran diferencia. En esta etnia encontramos a los comisionistas, proyectistas, temporales y cualquier persona física que preste sus servicios profesionales de manera independiente.
Antes de continuar aclaro que el Godínez no vive en el nirvana de las finanzas personales (ellos también adolecen), y mucho menos quiero decir que tener un tipo de ingreso diferente al sueldo sea malo, es simplemente diferente. Si tú eres un “Godínez wannabe” responsable y que no quiere sufrir con tus finanzas, tal vez deberías tomar en cuenta estos retos:
- El gasto: Los hábitos y conductas del asalariado están regidos por el ciclo económico de la quincena, así como también sus gastos. Por lo que el asimilar estas conductas sin tener la seguridad de un ingreso constante, puede ser un peligro para tus finanzas. ¡Ponte buzo!, si no eres asalariado sé prudente con tu gasto y por favor en particular aléjate de la Godínez que vende por catálogos, puede ser que seas su víctima.
- El ahorro: El aguinaldo, el reparto de utilidades y el fondo de ahorro son flujos de dinero que verás que el día que se entregan generan alegría en la oficina y que a ti no te tocarán… Lo que no significa que no puedas dártelos tu sólo. El hábito del ahorro no depende de una ley ni de la buena voluntad de un patrón, ese existe si tú lo quieres. Así que deja de pasar tu dinero a manos ajenas y genera tu ahorro depositándolo en la institución financiera que te ofrezca más, por dejar tu dinero trabajando con ellos.
- Seguridad Social: ¡Ojo! Ni el IMSS o el ISSSTE que tienen tus compañeros Godínez son gratis, ni tampoco la octava maravilla. Son servicios que aunque subsidiados se les descuentan a cada uno de su nómina, y que además por su gran demanda tienen límites. Si la salud no la tienes garantizada (de hecho nadie), por lo menos garantiza que no te falte dinero para recuperarla y procura respaldarte con un seguro que te otorgue el dinero para que te atiendan como tú quieras.
- Retiro: Que no te presuman tus compañeros Godínez que ellos sí van a tener pensión, porque igual se van a llevar un susto. Mejor, quítate de sorpresas y toma control desde hoy de la libertad económica que quieres en tu vejez. Opciones hay varias: Afores, Seguros, PPRs, etc. Pero la que sea que tomes, tómala muy en serio… el dinero es para ti.
Recuerda, ser “Godínez wannabe” no es malo, es solamente ser “alternativo”. La diferencia estará en la medida en que tomes orden en tus finanzas, ya que una vez que tengas todo bajo control, podrás decir que ahora eres un “Godínez Hippster”…¿por qué no?
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¡Ah!… y recuerda, “la lana viene y va… pero porque tú la dejas escapar”.
¡Hasta la siguiente colaboración!



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