-Madre, reportero, ya empezaron a hablar en México de la contienda en Campeche, pero no veo muy acertados los comentarios.

-¿Por qué, amigo, no hablaron de tu candidato?

-No manches, periodista. Lo que pasa es que lo que escuché con Ciro Gómez Leyva me confundió porque José Luis Camacho habló de Ana Martha como si fuera la alcaldesa de Carmen y como que no me cuadró.

-Amigo, los analistas del centro sólo saben lo que les comentan quienes ahí se mueven y tienen claro a los actores políticos que gravitan en el centro del país, pero no conocen los detalles del pueblo, cómo ve la gente a los aspirantes, quiénes son en verdad en sus lugares de origen, nada de eso pueden percibirlo si no vienen y ven, hablan con la gente.

-Leía que José Luis Camacho es presidente en Grupo Camacho Comunicación. Ha sido director de la Sección de Política en el periódico El Economista, director editorial de la revista Impacto. Columnista político en los diarios El Economista, El Día y la asociación de periódicos de la provincia con 32 diarios. Comentarista en Radio Fórmula. Comentarista en Hablemos Claro de TV Azteca…

-Claro que sabe, nadie desestima su profesionalismo y conocimiento, pero en el caso Campeche creo que no tiene la información completa ni está viendo a todos los actores políticos. Habló de Renato, citó a Ana Martha y mal porque ella gobierna la capital no Ciudad del Carmen, pero no citó a Aracely Escalante, ni al diputado Moreno y aunque sostengo desde hace años que éste no va, no puede desestimarse que intentó ser el candidato.

-Bueno, quizá no habló de quienes no ve.

-Estoy de acuerdo, pero no porque no los vea significa que no van a ir, que no la están buscando o que no tienen posibilidades. Más de una vez llega el que menos se imaginan y del que nadie habla, por eso debemos ser muy cuidadosos de voltear a ver a todos, nadie es pequeño en política. Los factores que se suman o dividen arrojan resultados insospechados. Recuerda el caso Sales: ya era, confirmado por el presidente, por el partido, pero Layda con su renuncia le dio la candidatura a Antonio sólo para evitar el golpeteo al presidente, pero se perdió la elección y se tuvo que “rescatar” por lo pésimo candidato que fue Tony. Si Layda no hubiera renunciado al PRI, la historia sería otra. Precisamente por ello te digo que nadie puede ser desestimado, menospreciado o ignorado. Esto no se acaba hasta que se haga público el anuncio.

-¿Tienes claro, reportero, que los intereses que se mueven fuera de Campeche inciden también en el patio?

-Eso es exactamente lo que te trato de decir. Aquí no va a contar lo que los campechanos quieran, el gobernador podrá tener su corazoncito, pero ni él podrá cambiar una decisión que tomará el presidente quién sabe con qué criterio. Si el presidente valora el trabajo partidista de toda una vida y experiencia, pues Chely y Pozos la llevan en la mano por su trayectoria; si profesionalismo jurídico, legal y aceptación plural, pues iría Renato; si se piensa en gente joven y con excelente resultado electoral, pues Ana Martha sería.

-¿Y el diputado Moreno?

-Te insisto en que nunca lo he visto candidato, sobre todo porque nunca ha ganado una elección ni ha tenido cargos en la administración pública. Su pasado y su presente, desde mi óptica, lo hacen inelegible. Así lo veo y asumo las consecuencia si me equivoco, pero no lo creo.

 -Entonces, periodista, según tu óptica tenemos que seguir esperando…

-¡Claro! No tenemos poder de decisión ni de influencia. El presidente no lee lo que escribimos en Campeche, no sabe de qué hablamos en los cafés, no ve los programas de teve ni oye la radio local. Su ámbito de información es otro, es muy amplio, tienen mucho qué ver, mucho qué pensar y muchos detalles a considerar para tomar la decisión. Quizá para él lo más sagrado sea la lealtad, la cercanía, la honestidad y la experiencia y sólo vea a quienes tiene cerca. No lo sé, podríamos pasarnos meses, como lo hemos hecho tu y yo, hablando y construyendo escenarios, bosquejando posibilidades.

-Ya se me queman los aparejos, amigo. La incertidumbre me está matando.

-Calmado, la vida sigue y seguirá sea quien sea. Ojalá aprendiésemos a que estas decisiones no nos afectaran, pero por desgracia sí lo hacen.

-¡¿Y cómo no?! Dependemos en un 85 por ciento del gobierno, de las decisiones que desde ese ámbito se tomen. No podemos estar impasibles.

-Te entiendo, pero pon tu grano de arena si te gusta o no el candidato. Aporta, pon tu grano de arena…