Miles de personas se reunieron en la Plaza de los Dos Congresos y las principales ciudades de Argentina para repudiar la violencia de género y los femicidios. Manifestación que se replicó en Chile, en Uruguay y en otras partes del mundo, pero excepcionalmente en las redes sociales bajo el hashtag #NiUnaMenos. Antes de la marcha, el hashtag había sido repetido 185,000 veces. Personas con género, capacidad, estado civil, edad, preferencia sexual y condición social propias a cada quien coincidieron en que cuando uno se une, toma visibilidad esta problemática, que para muchos estaba disimulada porque parecía que solo afectaba a unos pocos.
Se calcula que asistieron más de 200,000 personas rebasando todas las expectativas de participación. Grupos de mujeres y hombres de diferentes generaciones, que superaban las seis décadas de edad en muchos casos, adolescentes, familias completas, amigos, ahí estuvieron. Una multitud tan heterogénea por la naturaleza de las personas que participaron, coincidieron en que era necesario pronunciarse contra la violencia de género. Derribar pacíficamente la violencia y quitarle cimiento al machismo fue la consigna, que este 3 de junio, hizo confluir a la heterogeneidad. La diversidad prevaleció para hacer causa común. #NiUnaMenos comprendió que al desnaturalizar el machismo, este se debilita en sus propias prácticas y en su institucionalidad.
La gente pidió que existan datos oficiales para conocer qué tan profunda es la lesión, que se cambien procedimientos de justicia, que se haga conciencia entre hombres y mujeres, que no se discrimine, que se otorgue presupuesto responsivo y sensible a las cuestiones de género.
El análisis que hizo la Universidad de San Martín tiene una conclusión completamente inequívoca. Esta movilización ha producido una herida en la cultura patriarcal. Además, tiene un sentido que otras concentraciones de personas no han tenido: empoderó.
#NiUnaMenos tuvo igual consecuencias políticas. Se creó la Unidad de Registro, Sistematización y Seguimiento de femicidios y de homicidios agravados por el género. El organismo funcionará junto a la Secretaría de Derechos Humanos para contribuir al desarrollo de políticas públicas en materias de prevención de derechos humanos específicos de las mujeres y de los femicidios, según consta en un comunicado.
Al contar con datos cuantitativos y cualitativos se espera poder hacer un análisis y ver si existió acción gubernamental y cuáles fueron las respuestas. También se podrá observar el rol del Poder Judicial en el abordaje de los casos. ¿Hay historia de violencia? ¿Se hizo lugar a los pedidos de querellas y fiscalía?
Principalmente #NiUnaMenos fue exitosa porque consiguió poner en cuestión la desigualdad cotidiana. Mostró datos, estadísticas, nombres de víctimas y victimarios, historias, acciones, inacciones, complicidades, indiferencia. El femicidio, término que usa #NiunaMenos, tiene una dimensión que no solo se remite a reglamentar una ley que se aprobó hace seis años y otorgar presupuesto – lo cual se podría hacer ahorita mismo–, #NiUnaMenos lleva a cuestionarse qué va a pasar con aquellos donde la desvalorización de la mujer es un negocio clandestino o legal. #NiUnaMenos advierte sobre la denigración mediática. La pregunta de la Universidad de San Martín no pasa desapercibida: ¿qué tal si la humillación mide treinta puntos de rating televisivo? Por otro lado, se hizo hincapié en que no se agrede por amor. El énfasis se puso sobre la integridad de las personas. #NiUnaMenos fue efectiva porque desmitificó prácticas culturales. #NiUnaMenos llama la atención sobre la cultura, pero también lleva a repensar la forma en que nos concebimos a nosotros mismos.
#NiUnaMenos es un tema que sensibilizó a muchas personas. La gente puso en la agenda el tema de reflexión y acción sobre la discriminación en todas sus formas. No quedó en el tintero como una recomendación de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas. Algunas personas se habrán enojado, otras empoderado, pero permeó como asunto de discusión pública. Lo escucharon los niños, los adolescentes, las personas de todas las generaciones y todas las identidades, todos saben qué significa #NiUnaMenos ahora.

