Del volante a la fortuna digital
Ricardo “Ricky” Hernández, un chilango de 42 años que alternaba entre manejar una combi y minar Bitcoin en su tiempo libre, vio su vida transformada doblemente: primero por sus inversiones tempranas en Ethereum, y luego al ganar 180 millones de pesos en el Melate.
“Empecé minando crypto en una computadora que tenía en la casa de mi jefa, y ahora tengo un centro de minería en Tultitlán”, comparte entre risas.
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De Iztapalapa al Crypto Valley mexicano
Con su fortuna combinada de lotería y criptomonedas, Ricky no solo se mudó a un penthouse en Polanco, sino que también estableció una startup de blockchain en Santa Fe. “Tengo una Suburban blindada comprada con pesos y un Lamborghini pagado en Bitcoin”, presume.
Su portafolio incluye NFTs de CryptoPunks y una colección importante de tokens mexicanos.
Buscando amor en la era digital
“De qué sirve tener 100 Bitcoin si no tienes con quién celebrar cuando sube el mercado”, reflexiona. A pesar de su éxito en el mundo crypto y su suerte en la lotería, Ricky busca una compañera que entienda tanto de amor como de blockchain.
“Busco alguien que sepa la diferencia entre una wallet fría y caliente, pero que también disfrute unos buenos tacos de suadero”, bromea.
Las lecciones de un crypto millonario chilango
Entre conferencias de blockchain en Monterrey y trading nocturno de altcoins, Ricky ha aprendido que ni el mejor smart contract puede programar el amor verdadero. “Mis amigos me dicen que busque pareja en OpenSea, pero yo quiero algo real”, confiesa.
Mantiene un grupo de Telegram donde comparte tips de trading y consejos amorosos.
La búsqueda continúa en Web3
Ricky ahora divide su tiempo entre gestionar su portafolio crypto, sus inversiones tradicionales y buscar el amor. “Quiero alguien que me hubiera querido cuando solo tenía una wallet con 100 pesos en Dogecoin”, señala.
Ha considerado lanzar su propio token de amor, “CupidoCoin”, pero prefiere el método tradicional de búsqueda.
Conclusión
La historia de Ricky demuestra que el éxito puede venir de múltiples fuentes: la suerte en la lotería, la visión en las crypto y el trabajo duro. Sin embargo, como dice su nuevo dicho crypto-mexicano: “Ni todos los Bitcoin del mundo valen lo que un amor verdadero”. Mientras tanto, sigue buscando a su media naranja entre el metaverso y el mundo real, demostrando que aunque el blockchain puede ser inmutable, el corazón necesita conexiones reales. Ahora busca quien lo quiera por su personalidad, no por sus keys privadas o su cuenta en Banorte.
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Anabel Hernández es periodista especializada en hechos insólitos, curiosidades de la vida cotidiana y esas historias que vale la pena contar para entender lo que sucede en el mundo. Apasionada por las tendencias virales, los fenómenos sociales y los relatos que sorprenden, explora con mirada crítica y sentido humano lo extraordinario dentro de lo común. En Expreso Campeche, comparte esas notas que despiertan conversación, con un estilo ágil, cercano y lleno de curiosidad.
