¿Sabías que, en pleno siglo XIX, un grupo de mujeres vascas realizaba una labor tan ardua que desafía cualquier preconcepto sobre la fuerza femenina? Estas mujeres no solo desafiaban la corriente del río Nervión sino también las corrientes sociales de su tiempo. Arrastraban barcos cargados de mercancías con nada más que su fuerza física y una determinación férrea. Olvidadas por la historia oficial, es hora de redescubrir la impresionante historia de las sirgueras de Bilbao.
El poder oculto de las sirgueras
En Bilbao, un grupo de mujeres conocidas como las sirgueras desempeñaba una función crucial en el desarrollo portuario. Utilizando arneses atados a sus cuerpos, estas mujeres tiraban de grandes barcos mercantes a lo largo de la ribera del Nervión. Trabajaban en equipos de tres a seis, sincronizando sus movimientos para evitar que los barcos se desviaran o encallaran.
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Su labor no solo requería de una extraordinaria fuerza física sino también de una gran resistencia, coordinación y conocimiento del entorno fluvial. Los barcos que arrastraban estaban frecuentemente sobrecargados, lo que añadía un nivel adicional de dificultad al ya de por sí arduo trabajo. Además, las condiciones del camino, muchas veces embarrado e irregular, suponían un peligro constante.
Trabajo femenino en un mundo de hombres
Contrariamente a la imagen tradicional de la mujer del siglo XIX, delicada y confinada a labores domésticas, las sirgueras eran la personificación de la resistencia y la tenacidad. En una época donde los remolcadores de vapor eran un lujo no accesible para todas las embarcaciones, estas mujeres representaban una solución económica y efectiva para la navegación fluvial. Sin embargo, su contribución fue sistemáticamente ignorada y no se les ofreció ningún tipo de protección laboral o reconocimiento social.
• Trabajaban en condiciones extremas, bajo cualquier clima.
• No existían contratos ni derechos laborales que las ampararan.
• Su salario era irrisoriamente bajo, reflejo de una grave desigualdad económica.
La exclusión sistemática de las mujeres
La mayoría de las historias marítimas minimizan o ignoran por completo la participación de las mujeres en roles físicos o técnicos. Durante siglos, se ha perpetuado la idea de que las mujeres no eran aptas para estos trabajos. Incluso se creía que traían mala suerte a bordo de los barcos, una superstición que convenientemente justificaba su exclusión del sector marítimo.
Las sirgueras hoy: reconocimiento tardío
Aunque la situación ha mejorado algo en tiempos modernos, las mujeres todavía constituyen una minoría en el sector marítimo. No obstante, el legado de las sirgueras comienza a ser reconocido. En Bilbao, una escultura obra de la artista Dora Salazar rinde homenaje a estas mujeres robustas, mostrando a cuatro sirgueras en plena labor.
Este homenaje, aunque tardío, es un paso crucial para devolver a estas mujeres el reconocimiento que merecen. Las sirgueras no son solo una nota al pie en la historia marítima; son un testimonio palpable de la resistencia y capacidad de las mujeres, incluso en los sectores más exigentes y masculinizados.
A través de la recuperación de su memoria, no solo se restituye un capítulo olvidado de la historia, sino que también se desafían los estereotipos de género y se destaca la importancia de la equidad en el reconocimiento histórico. Las sirgueras de Bilbao no solo movían barcos, movían también los cimientos de las estructuras sociales de su tiempo.
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Julián Torres es redactor económico con una sólida trayectoria en finanzas públicas y privadas. Ha trabajado como analista financiero y ahora traduce su conocimiento en artículos claros y útiles para los lectores. Su misión es explicar la economía de forma comprensible y relevante para todos.
