AGENCIAS
Holly Wright encontró un sofá en la calle frente de su casa, parecía en buen estado por lo que decidió llevarlo a su casa. Lo que no percibió fue la boa constrictor que vivía dentro.
Lo curioso fue que no la notó hasta 2 meses después cuando el animal de más de 1 metro salió deslizándose quizá para buscar algo de comida.
Usó el sofá para leer libros, consultar su correo electrónico, y hasta su perro se sentaba en él con regularidad. Y de repente un día la boa salió de debajo de los cojines.
Según Holly, ella y su novio chequearon el sillón y lo limpiaron pero nunca vieron nada. Quizá fue el intenso frío y la falta de comida lo que hizo que la serpiente saliera.
De hecho, la serpiente no era demasiado amenazante, más bien parecía aletargada, “En realidad no reaccionar o siseo”, dijo Holly. Lo que es más, murió antes de que Wright pudiera llevarla a un rehabilitador de animales.
Daily Mail menciona que ella enterró la serpiente debajo de un árbol y puso el sofá de nuevo en la calle, eso sí con un gran letrero de “No recoja”.



