Armada local. La habilidad de los habitantes del barrio de San Román se hizo famosa por sus astilleros donde se construyeron los barcos que serían tripulados por los marinos de este colegio.
JOSÉ MANUEL ALCOCER BERNÉS
Cronista de la Ciudad
PRIMERA PARTE
Desde su fundación, el puerto de Campeche resultó vital por su posición, aunque en los primeros años del siglo XVI, la rada de Santa María de Sisal era más importante. A medida de que la Villa de San Francisco de Campeche crecía, el movimiento naval aumentó, lo que hizo que desplazara al Puerto de Sisal.
Su cercanía al mar y el conocimiento sobre las artes marineras por parte de sus habitantes, hacía necesaria la fundación de una escuela especializada en formar marinos y gente de mar con conocimientos más profundos, porque durante la etapa colonial los jóvenes sólo tenían la opción de estudiar en escuelas españolas como El Ferrol, en Bilbao, o la Real Compañía de Guardias Marinos. Un ejemplo de ello es el de Pedro Sáinz de Baranda, quien se preparó como marino en El Ferrol.
Con las reformas borbónicas, en 1771 se planteó la necesidad de abrir una escuela de náutica en Campeche; la idea cobró entusiasmo, incluso el Ayuntamiento adecuó una casa, pero no se llevó a cabo debido a la falta de recursos o a la presión de las autoridades del puerto veracruzano, ya que no les gustaba mucho la idea de tener un rival en el Golfo. Habría que esperar algunos años más para que la idea fructificara.
Nuevamente, en 1818, José de Argüelles, comandante de matrículas en la ciudad de Campeche, formuló ante las autoridades la “necesidad de abrir una Escuela Pública de Náutica”, pero la idea fue desechada por el Cabildo aduciendo que no había un planteamiento adecuado.
Sin embargo, tener marinos especializados en la nueva nación mexicana, y sobretodo la construcción de una Marina Nacional que se encargara del cuidado de nuestras costas, hacía necesaria la creación de una escuela náutica en Campeche.
Ante esta idea, y con un puerto que tenía una larga tradición marinera, el 22 de febrero de 1822, Luis Cañas, antiguo piloto de la armada española y avecindado en Campeche, propuso al Ayuntamiento de la ciudad la apertura de una Escuela de Matemáticas y Náutica, donde se impartirían las materias de aritmética, geometría especulativa y práctica, trigonometría plana y esférica, astronomía y navegación, y “cuanto fuera necesario para la educación de un buen oficial de marina”.
Vieja sede. El ex templo de San José albergó en 1842 a la Escuela Náutica que se ubicó específicamente en lo que se conocía como Seminario de San Miguel de Estrada.
La petición fue atendida con 500 pesos de presupuesto y se le ubicó en el antiguo colegio de San José, pero los cambios políticos de esa época dieron como resultado en el plano educativo la desaparición de la escuela y la fundación de un nuevo centro educativo: El Colegio Clerical del Arcángel de San Miguel de Estrada, pero, dado su carácter religioso, no se permitió formar parte de la currícula así que el Obispo ordenó su salida y el Ayuntamiento los ubicó en otro local donde concluyeron sus estudios sólo tres estudiantes: Leandro Salazar, Ángel Gómez y Juan Pablo Celarain.
Debido a la muerte del fundador, y sin aspirantes a la puerta, los estudios de náutica se cerraron el 11 de agosto de 1825. Pasaron algunos años para que nuevamente se pensara en reabrir la escuela.
En 1832, el Congreso yucateco decretó el establecimiento de una cátedra de náutica; la asignación fue de 800 pesos para la contratación de un maestro, elaborar reglamentos para la escuela e invertir 300 pesos para la compra de instrumentos.
A pesar de los buenos deseos no se concretó por una serie de motivos; el principal de ellos: la falta de maestros. Tuvieron que pasar seis años para que el regidor del Ayuntamiento, Miguel de Lanz y Biempica, pidiera al Gobierno del Estado la apertura de la escuela. Nuevamente el Ayuntamiento ofreció la cantidad de 200 pesos para la inauguración y 70 pesos mensuales para sus gastos.
Esto permitió que en 1840 el gobierno yucateco declarara abierta la enseñanza de los jóvenes. Éste tenía un motivo importante: Yucatán, separada de la República, necesitaba buenos oficiales y marinos para el reguardo de su costas y la formación de una marina local.
Después de sortear varios obstáculos, el 2 de enero de 1841 fue inaugurada nuevamente con ocho alumnos. Para agosto de ese año aumentó su plantilla a 30 estudiantes.
Los cursos que se impartían eran de matemáticas, aritmética, geometría y trigonometría, así como cosmografía y náutica, principalmente.
La escuela fue ubicada en el Palacio Municipal, pero para 1842 se trasladó al edificio que ocupaba el seminario de San Miguel de Estrada.
La situación que prevalecía en la región también influía en el desarrollo de la escuela: la guerra entre Yucatán y México y la ocupación de la isla del Carmen, Champotón, Seybaplaya y Lerma por el Ejército Mexicano dio como consecuencia el cierre de la escuela; muchos de los alumnos tuvieron que continuar sus estudios en Córdoba, Veracruz.
Nuevamente la falta de recursos e interés por parte de las autoridades hizo que la escuela permaneciera cerrada hasta el año de 1845. Leandro Salazar, egresado de la primera generación, solicitó a la Junta Inspectora de la Escuela Náutica el puesto de catedrático interino.
Después de haber sido evaluado, el Ayuntamiento le otorgó el cargo por decreto el 2 de octubre de ese año y se le encomendó la apertura del plantel con la condición de que solamente se abriría si habían suficientes alumnos.
En un informe presentado ante el Congreso en 1846 se especificaba que la Escuela Náutica tenía 50 alumnos. En noviembre de 1848 se anunciaba la apertura de la cátedra con tres años de duración, lo que no hablaba de un interés de la población por estudiar esta profesión.
De igual manera fue evidente el desinterés de parte de las autoridades para mantenerla.
En esta nueva reestructuración escolar, los cursos se dividieron de la siguiente forma: dos estudiantes de álgebra, que incluía desde la teoría hasta las ecuaciones de segundo grado con sus respectivas resoluciones, las indeterminadas y la formación de pilas de balas; un grupo de pilotaje que estudiaba desde la teoría de la navegación o pilotaje teórico hasta el cálculo de la longitud, y 11 que veían problemas de cosmografía con nociones de trigonometría esférica y la resolución del triángulo.
Un año después, este grupo dividido en tres cursó aritmética, geometría especulativa, trigonometría rectilínea, cosmografía, nociones de trigonometría esférica y completaban sus estudios con teoría del dibujo lineal, problemas del punto, la línea y el plano, secciones cónicas y sombras. Después de un examen de conocimientos obtuvieron su título como pilotos Sabrino Vega, Trinidad Ferrer, Hilario Manjerez, Salvador Dondé, Gaspar Trueba, Benito Silva, Juan Celarain y Juan Pérez.
Todos los textos empleados para el estudio eran los que se utilizaban en las escuelas de náutica de España y México: Lecciones de Navegación o principios necesarios a la ciencia del piloto, de Dionisio Macarte y Díaz; Atlas de Agrimensura de Herrera, Atlas topográfico que incluía cuadernos de mapas, de Carrillo; Atlas de Cosmografía, de Gabriel Ciscar; El Tratado de Cosmografía para la instrucción de Guardias Marinas, de Ciscar; Tratado de Trigonometría Esférica, de Ciscar; Teorías del Dibujo, de Oliver; Lecciones de Álgebra, de Leandro Salazar (quien era campechano y había escrito este tratado que se empleaba como libro de texto); y el Compendio de matemáticas puras y mixtas, de José Mariano Vallejo.
Este es el primer periodo de la escuela en el antiguo colegio de San Miguel de Estrada; más adelante, cuando se abre el Instituto Campechano, la Escuela Náutica formaría parte de su currícula escolar hasta su desaparición en el año de 1894 por órdenes del Gobierno Federal.




