
En nuestra política nacional, y en particular en la local, pareciera que para alcanzar un puesto se requiere de un grupo de apoyo. Nuestros políticos tienen la mala costumbre de prometer y solo cumplir las promesas que se hacen en los círculos cerrados y así como la araña va tejiendo hilos, así nuestros políticos van haciendo compromisos, algunos ineludibles con la intención de alcanzar el centro de esa telaraña desde donde pretenden regir.
Los hilos van en todas direcciones, algunos en delegaciones federales, algunos en alcaldías, en diputaciones locales, otros más en la IP e infinidad más que surgen en todas direcciones como apoyos, tazas, camisetas, apadrinamientos y el lucro político con la necesidad de un pueblo que merece más de aquellos que juran servirlo.
Algunos hilos son solo con la intención de atrapar moscas y defender la estructura general. No obstante, hay otros, los importantes, esos en los que se apoya y en los que corre la araña, esos que son la columna vertebral en la cual se asentará. Esos hilos son los que rigen la vida de la araña y de los cuales depende, pues bien sabemos que una araña no puede vivir sin su red, pero la red puede ser eterna con o sin araña.
En nuestra política local parece que es más importante el grupo en el que estés que la propia capacidad. O de plano estamos tan escasos de gente capaz, trabajadora, honesta e íntegra que tenemos la obligación de reciclar a los que tenemos aunque no sean así, y como no es el caso, pues conozco a gente valiosa, entregada a su trabajo y a su pueblo, solo me quedan dos opciones: o los buenos no quieren jugar ese juego, o hay compromisos y promesas que deben de cumplirse a como dé lugar.
Nuestros futuros candidatos ya están tirando sus hilos, o mejor dicho, los hilos ya se están reacomodando, reposicionando, saltando de una pared a otra y olvidando lealtades en pos de la permanencia.
Lamentablemente no hay forma en la que se pueda trabajar si no se trabaja de manera coordinada, si nuestros funcionarios y servidores públicos se preocupan más por lo que deparará el futuro que el trabajo que nos deben hoy, lo único que sucederá es que paralizarán al estado en un absurdo interés personal. Parece que en política lo último que sirve como referencia para el siguiente cargo, es el trabajo bien hecho.
Nadie se sorprende si se retrasa una designación ya palomeada en el Gobierno Federal y de pronto entra alguien afín a grupos que ya creíamos olvidados pero que como el ave fénix resurgen de las cenizas. A nadie sorprende, de hecho, lo esperábamos pues así se maneja esto dicen los que entienden. Los que no entendemos, no entendemos y punto. Seguiremos con la falsa ilusión de que la honestidad, la integridad y el trabajo son lo que define a un hombre de bien, a un hombre capaz y a un hombre digno.
Lo injusto e ilógico, es que nuestros funcionarios y servidores públicos a los que se les dio la oportunidad de servir, ahora empiecen con un tejemaneje comerciando con apoyos y contactos. Personas que mandamos a representarnos ahora solo se representan a sí mismos como producto en venta y nosotros ilusos y confiados, seguramente los compraremos. Pero lo peor, es la sarta de traiciones que dan, los brincos de un lado a otro, de favores, de hilo en hilo, olvidan para que los designaron, olvidan que sirven a Campeche y no a grupos políticos, olvidan la confianza que les dieron.
Quizá ya va siendo hora que saquemos el plumero y limpiemos de telarañas la casa, quizá ya es hora que el ciudadano participe y no tengamos a los mismos… en lo mismo.



Palabras Altisonantes
