Tal vez el tema de “los intereses” no suene tan ameno para una charla de café, como podría ser el último estreno del cine, el final de la novela, o si el Chepo debe seguir al mando de la Selección. Pero sí resulta interesante cuando pensamos que platicar de este tema puede ser la gran diferencia entre el que tú controles el crecimiento de tus ahorros o que el crecimiento de tu deuda te controle a ti.
Es más, mientras lees este artículo, esa deuda que tienes en la tarjeta de crédito (aquella en la cual sólo pagas el “mínimo”) está creciendo como pasto por causa de los intereses.
O peor aún, puede ser que el ahorro que tanto te ha costado juntar y que está depositado en la cuenta bancaria del puerquito o la hormiguita, está perdiendo valor porque no te has fijado que la tasa de interés que te ofrecen es menor que la inflación.
Pero no te preocupes, por ahora no es necesario que saques tu calculadora o desempolves tus libros de matemáticas, lo importante en este momento es poderte platicar algunos conceptos que te están afectando y darte información para que puedas tomar mejores decisiones sobre tu dinero.
Como que se pone interesante el tema, ¿verdad? Partamos de la premisa que en esta vida casi nada es gratis. Y mucho menos el hecho de prestar dinero. Ya sea que te lo presten a través de un crédito, o lo estés prestando tú cuando ahorras.
La pregunta obligada hasta este punto es: “¿cuánto cuesta prestar el dinero?”. Como diría Cantinflas “ahí está el detalle, chato, no es nada más la prestada”.
Pedir crédito, ya sea de nómina, hipotecario o en la tradicional tarjeta de crédito no es tan sencillo como el sólo ver la tasa de interés. Es estar consciente de que si no cubres tus parcialidades en tiempo, o liquidas el total de tu adeudo dentro de tus fechas de pago, los intereses crecen de manera revolvente junto con lo que debes, haciendo que tu deuda parezca interminable.
Y por si te lo preguntabas, solamente “el mínimo”, es una pésima decisión.
Del mismo modo, pero en sentido opuesto. Cuando tú eres el que presta el dinero, la tasa de interés es sólo el principio. Ya que el dinero no crece únicamente por el interés, sino que se alimenta de sus ganancias y junto con tu ahorro inicia nuevamente un círculo constante de crecimiento.
A este efecto, de que tus ahorros o deudas crezcan junto con los intereses de manera cíclica, se le llama interés compuesto. Si lo usas a tu favor, tus ahorros crecerán a un ritmo mayor de lo que esperabas. Pero si dejas que aplique en tu contra, va a hacer que tus deudas se conviertan en eternos dolores de cabeza.
Y si estás pensando: “esto ya lo sabía”. Tienes razón, parece cosa de sentido común.
Aun así, la mayoría de nosotros decidimos hacer caso omiso a nuestro conocimiento y optamos por aplicar la filosofía “hoy consumo, luego me intereso de los intereses”.
Y es ahí cuando dañamos nuestras finanzas, o dejamos pasar las oportunidades que harían crecer nuestro ahorro.
Ahora bien, si te gustó el tema para compartirlo durante tu próxima charla de café, pues habrá que redondearlo con las recomendaciones más importantes. Así que recuerda:
Si de deber se trata… La mejor manera para NO salir de una deuda, es hacerla crecer con intereses en tu contra, si ya contrataste un crédito, respeta tus fechas de pago, paga la totalidad de la mensualidad que te corresponde y en casos excepcionales procura pagar más del mínimo, considera que, por si fuera poco, los intereses generan impuestos (IVA) y los retrasos en tus pagos, comisiones (que por cierto, también debes pagar).
Y, si de ahorrar se trata… El interés es muy bueno. Pero el truco está en el tiempo que dejes que este haga crecer tu dinero y la constancia que tengas para ahorrar, si ahorras, asegura que tu dinero crezca más que la inflación, se vale decir: ¿Quién da más por mi dinero, mientras lo protege? ¿Intereses altos?…suena tentador. Pero ponte buzo y evalúa el riesgo financiero.
Por favor, hazme llegar tus comentarios a mi correo campeche@gmail.com
¡Ah!…y recuerda, “la lana viene y va… pero porque tú la dejas escapar”.
¡Hasta nuestra siguiente colaboración!



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