Finanzas Personales
Adolfo Vargas Espínola
AV Asesoría en vida protección patrimonial, retiro y seguros. campeche@gmail.com
@av_campeche

Los seguros…¿los sientes en el corazón o en el bolsillo?

Voces, Jueves 22 agosto, 2013 a las 12:08 pm

En estos días de de verano que el clima cambia como la opinión de un adolescente, y cuando de repente el dios Chaac hace de las suyas dejando caer un tremendo aguacero…¿A poco no se siente muy bien cuando tienes un paraguas a la mano, y sabes que no te vas a empapar?

¿Y si no llovió, y no lo necesitaste? Pues no pasa nada. Simplemente sabes que lo tienes ahí, listo para cuando lo necesites.

Pero, ¿qué tal cuando no tienes el paraguas y quedaste hecho sopa en lo que corrías al techo más cercano? Lo peor es que mientras te guareces en ese techito, recuerdas las veces que pasaste junto a un vendedor y que no quisiste comprarle un paraguas por $300 pesos.

Una cosa muy similar pasa con los seguros. Los cuales, independientemente de que los llegues a   usar o no, te brindan la tranquilidad de que te protegerán en caso de que suceda una eventualidad.

Ahora bien, si tu eres de aquellos que la palaba seguros le causa calosfríos, déjame ayudarte platicando las tres mejores maneras de describir este tipo de “paraguas”, que en algún momento todos podemos necesitar:

1) Un seguro es el guardaespaldas de tus finanzas: Imagina que vas manejando tu auto, muy contento en camino a ver a tu media naranja. Cuando de repente te das cuenta de que te acabas de estacionar encima de un automóvil de lujo recién salido de agencia, solo por haberte distraído un momento con el mensajito que llegó a tu al celular, y que decía ” no hay prisa, maneja con cuidado”…¡Sopas!

En ese justo momento que te das cuenta que los pocos ahorros que tenías, no te van a alcanzar para pagar el daño al enfurecido dueño del automóvil. Justo ahí, es cuando “el guardaespaldas” se encargará de que no tengas que angustiarte al pensar en las hora extras que tendrás que trabajar para poderle pagar a todos los que te hubieran prestado dinero para salir del problema…¡uff! ¿Qué alivio, verdad?

2) Un seguro, es el dinero más barato que puedes comprar:  Esta vez no te pido que imagines, solo te pido que recuerdes si has escuchado de alguien que ha tenido que vender o empeñar sus propiedades, desde el camafeo de la abuelita, hasta su casa, para pagar los gastos relativos a la atención médica de un familiar que sin deberla ni temerla simplemente…¡se enfermó!

Bueno, pues estas tragedias económicas se pueden evitar, siempre y cuando, por tranquilidad y preventivamente decidas comprar, a cambio de una pequeña cantidad, una gran bolsa de dinero que serviría específicamente para que tú o a alguien más, puedan recuperar la salud, independientemente al tiempo y recursos que esto requiera.

Si existe esta bolsa de “dinero barato” que compraste, entonces puedes decir “la salud no tiene precio”

3) Y la más importante de todas…¡Un seguro es amor!

Un seguro sirve para proteger los sueños, los planes y los deseos que tal vez no se puedan alcanzar, en caso de que se presente una eventualidad por la cual tú ya no puedas generar los recursos económicos que permitan que estos anhelos se realicen.

Un ejemplo de este tipo de eventualidades, es el fallecimiento.

Aun así, está en tus manos el poder asegurar que la calidad de vida, expectativas y futuro de aquellos que amas, aun cuando tu ya no estés. El día que quieras comprar un seguro, piensa en la o las personas más importantes en tu vida, y piensa que estarán bien.

Hay seguros, seguritos y segurotes. Todos con características diferentes y que sirven para atender necesidades en particular. Que el precio de estos “paraguas” no te quite el sueño, ya que los hay para todos los presupuestos. Eso sí, ante todo asesórate muy bien, pregunta todas las características que tienen y cerciórate de que comprendes qué estas protegiendo y cómo lo protege el seguro que contratas.

¡Ah! Una cosa muy importante. No se vale decir “tengo que comprar un seguro”… ¿porqué? Muy sencillo, porque al decir “tengo” estás asumiendo una imposición de la cual no quieres hacerte responsable, y por lo tanto será una carga para ti. En cambio, el día que dices “quiero asegurarme”, tu mente y corazón están de acuerdo en que lo que buscan (y así funcionará) es tu tranquilidad y la de los tuyos.

Por favor, hazme llegar tus comentarios a mi correo campeche@gmail.com

¡Ah!…y recuerda, “la lana viene y va… pero porque tú la dejas escapar”.

¡Hasta la siguiente colaboración!