Finanzas Personales
Adolfo Vargas Espínola
AV Asesoría en vida protección patrimonial, retiro y seguros. adolfo.vargas@av-asesoria.com
@av_campeche

¡Más rápido que una bala y más peligroso que una locomotora descarrilada… el “súper gastador” y su crédito!

Voces, Jueves 3 octubre, 2013 a las 12:04 am

¿Quién no recuerda la frase “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, que se hiciera tan popular gracias al cómic de El Asombroso Hombre Araña? Pero, de lo que nadie se acuerda es que esta frase aparece justo después de que Peter Parker se da cuenta de sus errores y se reprocha diciendo: “¡Si le hubiese detenido cuando pude hacerlo…!”

Desafortunadamente tú no eres un súper héroe ni la vida es una historieta, y lo que probablemente sí ha sucedido es que te has visto mencionando la misma frase, mientras ves el estado de cuenta de tu tarjeta de crédito después de haberte dado vuelo gastando el dinero que no tenías. Y si esto sucedió, seguramente te sentiste culpable al darte cuenta que olvidaste la responsabilidad que conlleva el poder de gastar y pagar con tu tarjeta de crédito.

Y me refiero a gastar, porque no es lo mismo que consumir. Un consumidor es una persona que tiene el poder de evaluar sus necesidades, prever sus ingresos y comparar precios antes de adquirir, todo esto sin afectar su economía. En cambio el “súper gastador” es una persona que tiene poderes similares, solo que está cegado por las ofertas, es debilitado por el -”¿qué dirán?”- y peor aún, se siente extra poderoso porque tiene consigo a su cómplice: ¡el crédito!

Es algo muy similar a lo que pasa con los poderes que tiene el anillo de Linterna Verde, los cuales tienen su origen en la voluntad y eso lo lleva a tener control sobre todo lo que desea. Pero, así como existe un anillo hay también una contraparte, un anillo amarillo igualmente poderoso pero que tiene la capacidad de llevar a la destrucción. Que en este caso, puede ser la destrucción de tus finanzas.

Los poderes de este anillo amarillo, al igual que los de el Súper Gastador tienen su el origen en el miedo. Sí, los mismos miedos que hacen que te paralices de terror al pensar en ahorrar, prever tu futuro, cuidar tu dinero y tener disciplina en tu consumo. Y mejor te auto-engañas gastando en bienes y servicios que no necesitas y solo te sirven para darte una satisfacción temporal. Espera, esto puede ser aún peor, si ese miedo utiliza como vehículo el crédito, que finalmente es dinero que no tienes… ¡¡¡Santos Batiproblemas!!!

Ahora, nada de lavarse las manos y echarle la culpa al crédito, ya que este no es el enemigo. El crédito, al igual que la armadura de Iron Man, es solo una herramienta. Y el que tú lo aproveches para adquirir bienes de consumo duraderos y que puedas pagar puntualmente más adelante, es la diferencia que te llevará a ser el héroe consumidor-responsable de tu propia historia.

Toda esta plática sale a colación, ya que todo súper héroe enfrenta un momento de adversidad y el tuyo puede llegar en menos de dos meses. Esto si no estás preparado para “El Buen Fin”. Este evento organizado por algunas dependencias de gobierno y la iniciativa privada, en su página de internet dice:

“Le llamamos el Buen Fin, no sólo por ser un fin de semana de descuentos espectaculares, sino también porque al hacerlo perseguimos un buen fin: queremos usar el poder del consumo para reactivar nuestra economía al mismo tiempo que tú, como consumidor te beneficias comprando todo lo que siempre estás postergando con los mejores precios del año” … Pues entonces si vas asistir a este evento, sé un héroe consumidor-responsable y no caigas en el desenfreno de gastar en cosas que no requieres.

Hace poco escuché una frase de “Compramos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos para impresionar a gente que no queremos”. Estas bien podrían ser las palabras de un súper héroe, pero no. Tan solo son las palabras de un simple mortal con ganas de usar el poder de su voluntad para otorgarse algo muy valioso… ¡libertad! La libertad de poder vivir una calidad de vida con lo que realmente necesitamos y queremos, sin que tengamos que cumplir con el mandato social de quedar bien con los demás.

Por favor, hazme llegar tus comentarios a mi correo campeche@gmail.com ¡Ah!… y recuerda, “la lana viene y va… pero porque tú la dejas escapar”. ¡Hasta la siguiente colaboración!