Ricardo Rodríguez Dives
Estrategia y Desarrollo
Ricardo Rodríguez Dives
Contador público egresado del ITESM, con estudios en Dirección Hotelera en Cornell University y Finanzas en UC Berkeley; consultor en Turismo y Competitividad Económica; conferencista en foros de México, EUA, Canadá, Centroamérica y Europa; miembro fundador de organizaciones relacionadas al turismo, la cultura y los negocios; ex secretario de Turismo de Campeche
@rrdives

Clima de negocios

Voces, Jueves 15 mayo, 2014 a las 1:17 pm

“Siempre he dicho que México cuenta con los recursos para elevar su competitividad e impulsar un mayor desarrollo que beneficie a todos.”
-Lorenzo Zambrano.

Hacer una lectura precisa del panorama económico de un país o una región siempre conlleva comprender las características particulares que inciden en la misma y no se puede dejar por un lado el tiempo y las circunstancias.

Los economistas y financieros con sus cifras frías, muchas veces lapidantes, si bien generan un importante termómetro de la situación que guarda la economía, generan también desaliento y en ocasiones especulación, y es que aunque las cifras y estadísticas son una fotografía del momento, muchas veces esta sale borrosa y no puede mostrarnos del todo la realidad. Debemos ver mejor correr la película y tener una panorámica de cómo se formó el momento que vivimos y cuál es el capítulo siguiente, claro, si la película no tiene efectos especiales que alteren su apreciación.

El sentir de la población es la visión más crítica y adversa, sobretodo si se consideran marginados de cualquier dinámica económica. La gente siente en sus bolsillos que las cosas no van por buena marcha, porque saben que hay tiempos de “vacas gordas” y otros de “vacas flacas”, el problema es cuando se dan cuenta que “no hay vacas”. La forma de percibir estos entornos que inciden en las actividades económicas son muy desafortunado desde cualquier punto de vista ya que son pocos los lugares donde podemos decir que siempre brilla el sol y no hay nubarrones que afecten el clima.

México vive un momento complejo, cuenta con la estabilidad macroeconómica para hacer frente a sus compromisos internacionales y sostener un país que aunque tiene una gran índice de pobreza, funciona y opera como una de las principales economías del orbe, sus recursos naturales e infraestructura, así como su situación geográfica, territorio y población, son la fortaleza comparativa de nuestro país a nivel mundial, pero la articulación de todos los elementos que intervienen en el desarrollo son aún inestables para hacer que se forje el entorno adecuado donde crezcan las empresas, se generen las oportunidades y cimenten las inversiones productivas.

Es una paradoja vivir en país con una economía emergente y no ver precisamente a nuestra gente crecer en la misma proporción.

¿Cuándo la población va a sentir en su bolsillo el progreso? ¿Por qué seguimos avanzando y parece que no nos movemos?

Debemos reconocer que finalmente el Gobierno de la República está actuando en consecuencia y esta clarificando lo que son las reglas del juego económico, a su vez que da forma y razonabilidad a los elementos que componen el marco de acción de la economía. Las Reformas Estructurales precisamente lo que están haciendo es armando el andamiaje donde se sostendrán las actividades económicas prioritarias y liberando las trabas existentes en donde ya era muy difícil competir ante la apertura actual. Esto abre un abanico nuevo de oportunidades que estratégicamente debe ser aprovechado por todas las regiones y sectores económicos.

Un adecuado clima de negocios, tal cual se está procurando, aporta la infraestructura económica básica para competir, los recursos financieros, la formación de recursos humanos preparados y capacitación de la mano de obra, el marco legal que de certidumbre a la inversión y la infraestructura física necesaria. Todo esto debe ser articulado para que sea efectivo y debidamente planificado.

Los tiempos y las circunstancias, son la clave del embrollo; estamos preparando un país, pero los efectos de lo que se está trabajando no se sentirá en el corto plazo, de hecho, una de las cosas que debemos vigilar es que la estructuración que se encuentra en proceso sea dinámica y perfectible para que todas las partes se puedan ir integrando en el momento preciso porque el efecto contrario solamente dará beneficios solo a los sectores privilegiados de siempre. Si no se terminan de aprobar las reformas secundarias en el transcurso del presente año, las circunstancias políticas del próximo proceso electoral contaminará todo el trabajo desarrollado hasta el momento.

El estancamiento económico que marcan los análisis de coyuntura son relativos, ya que México se posiciona como una economía sólida y en crecimiento, sin embargo existen muchos cuellos de botella que no permiten la fluidez de los recursos, una parte son burocráticos precisamente influenciados por las circunstancias que marcan las prioridades del gobierno federal en la concentración de esfuerzos en los temas estructurales; esto afecta mucho a los estados del país y por ende a su población.

Otros van de la mano de la falta de regulaciones que fomenten el financiamiento privado y que atora los recursos en el sistema financiero mexicano, para ser precisos en los bancos, entidades de crédito se han vuelto muy rentables para sus propietarios extranjeros en su mayoría, ya que consiguen recursos en nuestro país y financian negocios en otras latitudes del planeta. Las reformas no han llegado a ellos aún, y como estos pequeños detalles existen muchos más.

El clima de negocios en nuestro país está enrarecido y mientras las piezas no terminen de embonar serán tiempos difíciles para la población. Es muy importante que existan pronto medidas contingentes para que, paralelamente se hagan los ajustes trascendentales y de largo plazo que el país necesita, al mismo tiempo que se tengan acciones que atiendan la inmediatez de las necesidades de la población y evitar una mayor descomposición social.

Esperemos pronto una reactivación económica que nos permita ver aunque sea una que otra vaca ¡Estén como estén!