
En la actividad de gobernar e implementar políticas públicas para el desarrollo es muy difícil obtener los resultados previstos si nuestros plazos se trazan acorde a la agenda de los tiempos políticos y no conforme a las necesidades de la nación, región o localidad. Las Reformas Estructurales que en México se han logrado realizar hasta este momento son pasos agigantados para una cimentación sólida de la infraestructura económica que requiere nuestro país. Le da certidumbre, pero sobretodo, establece con mayor claridad garantías de que somos una nación que planifica un futuro promisorio de desarrollo y crecimiento con visión local y de trascendencia global, que busca ser competitivo con factores de inclusión en un modelo que abarca todas las unidades económicas y mantiene prioridades de orden social.
Se han establecido bases de competencia significativas pero las mismas sin una visión de largo plazo implicaría arriesgar la factibilidad de proyectos insignia de cobertura trascendental y frenar el desarrollo. Esto lo tiene muy claro nuestro Presidente, por lo que a enviado al Congreso una iniciativa para crear la Ley para el Impulsar el Crecimiento Sostenido de la Productividad y la Competitividad de la Economía Nacional, así como reformas a la Ley de Planeación con el objetivo de establecer una visión de largo plazo en la política nacional de desarrollo económico, la que ahora sería hacia un horizonte de 20 años en las directrices que marcan el fomento de la economía dentro del Plan Nacional de Desarrollo.
La nueva Ley de Productividad y Competitividad propone se instrumente una política nacional de fomento económico que impulse la creación de empleos formales, aumente la productividad de los diferentes factores de la economía nacional, sectores y regiones, impulse la generación de un clima de negocios propicio para la creación, operación y crecimiento de un sector privado más productivo y competitivo, y promueve cambios en la estructura productiva nacional para enfocarlos hacia los sectores de mayor rentabilidad. Esta Ley deberá reconocer la importancia de carácter sectorial dirigidas a impulsar industrias específicas a fin de elevar su productividad y competitividad, así también, la concertación de acciones entre los sectores público, social y privado a través del nuevo Comité Nacional de Productividad. La productividad y competitividad estarán como ejes rectores en el diseño y ejecución de todas las políticas, programas y proyectos públicos, los que contarán con indicadores de desempeño y metas que permitan evaluar sus resultados. Por último propone la necesidad de modificar la Ley de Planeación para que el Jefe del Ejecutivo incluya en el Plan Nacional de Desarrollo consideraciones a largo plazo, con un horizonte de hasta 20 años, respecto de la política nacional de fomento económico.
Todo esto es un claro reconocimiento de que los procesos económicos, en especial los relacionados con la productividad y competitividad, requieren lapsos prolongados que le den capacidad para su desarrollo efectivo. También, nos deja claro que si queremos que nuestro país crezca, requerimos romper los esquemas sexenales de planeación y dejar de condicionar nuestra visión acotada del desarrollo.
Debemos concentrar nuestra atención y no perder los beneficios que nos puede dar el enfoque de planear con visión estructurada al largo plazo y definir acciones y proyectos de manera certera para un mejor futuro en un entorno de competencia. ¿Comenzamos a ver el rumbo?
Primero se pusieron los cimientos de una base económica donde las Reformas Estructurales son las “reglas del juego” y las principales herramientas que dan sustento a la inversión, la formación de capital humano, clima de negocios, infraestructura para el desarrollo, financiamiento y marco legal de actuación. Ahora se definen esquemas para alcanzar la productividad y competitividad con la participación efectiva del sector público, privado y social, quizá, a mi parecer habría que incluir al académico también. Finalmente se definirán alcances de largo plazo en la planeación de todas las acciones y políticas públicas con medición de resultados.
Quizá ahora entendamos proyectos como el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, que no solo se prevé comenzar su construcción en este sexenio sino que tendrá claridad y certidumbre la finalización de todas las etapas que abarca aunque sobrepasen el 2018. Ahora podemos comprender cómo se pretende implementar las acciones para capitalizar el desarrollo de nuestra industria energética que tiene horizontes de resultados en plazos lejanos, como los beneficios para los usuarios del servicio eléctrico, la explotación petrolera con la participación del sector privado nacional e internacional. De igual manera, los incrementos en productividad y las bases de la Reformas Económica y Fiscal puede permitir acciones que integren a las pequeñas y medianas empresas a las cadenas de valor del desarrollo industrial. Es así como nos podemos percatar que tenemos que planear las políticas educativas a mayores plazos para que la Reforma Educativa de frutos y podamos formar mejor a nuestras futuras generaciones de mexicanos. Incluso podemos percibir dentro de la Reforma Política, lo necesario que es contar con la reelección directa de legisladores y alcaldes, siempre que se tengan planes claros y obtención de resultados en el largo plazo.
Las grandes economías regionales y naciones del mundo han alcanzado logros importantes al fijar su crecimiento en proyectos de largo plazo con bases definidas a futuro para desarrollarlos. Sus visiones de gran trascendencia han conseguido evoluciones colectivas de sus unidades económicas que sus poblaciones han llegado a capitalizar en bienestar.
En la esfera de lo local, somos parte de toda esta corriente reformadora, actores tácticos de las visiones a futuro del país y protagonistas de nuestras propias decisiones regionales si así lo deseamos y nos lo proponemos. Podemos crecer aprovechando los escenarios de desarrollo que se nos presentan, entendiendo la oportunidad de estar aquí en el mejor momento y en la mejor posición.
¿Nos preocupan los próximos meses? Creo nos debemos ocupar mejor en establecer nuestra visión, mínimo, para los siguientes 20 años.



Estrategia y Desarrollo
