Ricardo Rodríguez Dives
Estrategia y Desarrollo
Ricardo Rodríguez Dives

Contador público egresado del ITESM, con estudios en Dirección Hotelera en Cornell University y Finanzas en UC Berkeley; consultor en Turismo y Competitividad Económica; conferencista en foros de México, EUA, Canadá, Centroamérica y Europa; miembro fundador de organizaciones relacionadas al turismo, la cultura y los negocios; ex secretario de Turismo de Campeche

@rrdives

Manejo de Crisis

Voces, Jueves 13 noviembre, 2014 a las 9:11 am

Los tiempos complejos que se viven actualmente en México son, lamentablemente, una prueba de fuego para la actual administración del Gobierno Federal, la cual tenía ya definidos rumbo y trayectoria, con una serie de planes estratégicos para impulsar el crecimiento económico y procurar un mayor desarrollo social en nuestro país. Todo marchaba en sincronía, desde el primer momento en que tomó posesión nuestro jefe del Ejecutivo, y muy anticipadamente, con la generación de las ideas que después se plasmarían en acciones articuladas en las que se apoyó para hacer las mayores reformas constitucionales que haya tenido México en las últimas décadas. Una verdadera transformación que albergaba con precisión de reloj lo que tiempo a tiempo marcaría una ruta crítica de acciones para fortalecer los niveles de competencia internacional y atraer los capitales frescos que ayudarían a crear la infraestructura económica que necesitamos para desarrollarnos. Todo ello para conformar el clima propicio para que nuestra nación emprendiera hacia un futuro más promisorio y equilibrado para todos los que poblamos este basto territorio.

Pero no es que México no viviera ya una situación crítica en los años anteriores con respecto a la escalada de violencia, descomposicion social o las situaciones de inseguridad que tanto han lacerado a varias regiones del país. Por ello, el actual gobierno ha trabajado la respuesta de fondo a la par de las estrategias de crecimiento y eso se ha visualizado al haber un cambio importante en las políticas de cobertura total en los puntos más álgidos donde han surgido los problemas. No se responde con gasolina a los incendios, sino con inteligencia y una logística para desarticular los detonantes de los mismos y en consecuencia se ha atacado ordenadamente el fuego.

Si observamos un poco más a fondo lo que sucede en toda esta cadena de estallidos con múltiples circunstancias y razones, nos daremos cuenta de que todos son de gran alerta, pero sobre todo, la gran mayoría de ellos están llenos de perversidad. No podemos permitir que el ruido y la conmoción que dichos estallidos provocan nos ensordezcan de tal manera que perdamos el sentido y disvariemos en la generación de acciones contingentes para dar solución y a la vez tener medidas para cortar de raíz el mal desde su entraña. No debemos polarizar ninguna reacción, ni tampoco podemos aislar cada hecho de lo que contiene en su entorno y suma a los demás problemas.

Existe un timing que parecería maquiavélico de hacer coincidir, pero que debemos de tener en consideración si queremos comenzar a entender las razones de por qué todo sucede al mismo tiempo, todo siempre tiene alguna razón. Si no hemos aprendido de nuestra historia, muy difícilmente podremos interpretar nuestro presente y futuro, esto nos crea un “Deja Vú” de momentos importantes en tiempos no muy lejanos donde los mexicanos llegamos a creer que finalmente la conquista de mejores niveles de bienestar estaban cerca, tan solo es cuestión de recordar el año 1994 y ver que las coincidencias que existen a 20 años de distancia. Quizá los elementos son distintos, pero las razones pueden ser muy próximas y si lo analizamos más profundamente podríamos hablar de un desequilibrio que pareciera orquestarse de manera similar.

Un ex presidente ha estado insistiendo mucho en cuanto foro tiene la oportunidad de tener la palabra con una frase repetitiva: “Estado de Derecho, Estado de Derecho y Estado de Derecho”. Fue protagonista hace 20 años de las circunstancias que rodeaban al país en esos tiempos tempestuosos. ¿Qué acaso no hemos aprendido de ello? Quizá la sentencia de nuestro personaje habría que responderla con un ¿Por qué no le dio prioridad en su tiempo?

Es una gran herida en nuestro sentimiento colectivo y nacionalista la pérdida de vidas humanas, sobretodo cuando se trata de gente inocente y nos enteramos de la menera atroz y sanguinaria con la que se dan los decesos. Podemos decir que existen razones suficientes para que existan turbas enardecidas que demandan justicia, pero también podemos ver a grupos escudándose en toda esa serie de dolorosas circunstancias, a elementos que solo quieren que exista el caos y prevalezca la anarquía. Los mexicanos somos un pueblo noble y solidario, somos unidos ante la desgracia y manifestamos repudio ante las injusticias. Pero no es válido manipular las circunstancias y ese dolor nacional para resquebrajar el Estado de Derecho y violentar la aplicación de la ley.

Debemos reconocer que es mucho el trabajo que debemos hacer para mejorar nuestro sistema legal para poder tener mejores garantías y herramientas para combatir el crimen, la injusticia y acabar con la impunidad. Asimismo, la corrupción en todos los niveles de gobierno y sociedad son un caldo de cultivo propicio para que esos grupos anarquistas y con intereses oscuros hagan viable sus propósitos de desestabilización. No podemos estar de acuerdo con todo, pero tampoco podemos decir que todo está mal, ningún extremo nos facilita el resolver nuestros problemas. A nadie en este país le conviene que México se encuentre en esta situación, salvo a todos aquellos que como Nerón estarían felices de contemplar el incendio mientras tocan su lira.

Existen también, como siempre ha sucedido en la historia de México, factores externos que empujan hacia las diferentes facciones a su conveniencia para influir en las decisiones y en el destino de los interés económico de nuestro país. No es casual que en los momentos en que México se prepara para competir en el concierto de las naciones existan intereses trasnacionales involucrados para ejercer presión y tomar ventaja.

Los días y meses siguientes serán clave para que los planes de contingencia entren en funcionamiento y el manejo armónico del país, aún con toda su diversidad cultural, ideológica y social, pueda ser equilibrado nuevamente para continuar su marcha. Recordemos que son tiempos políticos, electorales y de definiciones económicas. No olvidemos que los que está en juego es nuestro futuro y de los nuestros.

La descomposición social que genera la desigualdad, corrupción e ignorancia, son los grandes retos a los que se debe enfrentar el gobierno federal y los gobiernos de los Estados, así como los poderes Legislativo y Judicial. Es ahí donde se deberá enfocar la mayor energía, pero somos nosotros los ciudadanos los que debemos hacer nuestra mejor aportación en cada unos de nuestros diferentes ámbitos de actuación para que exista una verdadera justicia social. ¡Seamos parte de la solución, no del problema!