Tomándome el primer café de la mañana en el “Foro regional para la incidencia en la reducción de la muerte materna” y hablando con uno de los ponentes cuyo tema es “Salud materna” le digo en tono de broma: “Te rompiste la cabeza pensando en el tema”, se ríe y contesta “Hay que hablar en positivo y siempre es mejor hablar de salud materna que de mortalidad materna” Bueno, ante eso no me queda otra más que asentir dándole la razón.

El ponente con el que tanta confianza tengo es mi hermano Francisco Javier (solo falta que salten y digan que él también, viene a “hacer campaña disfrazada de ponencia”) y aunque es Dr. en Filosofía, siempre se ha caracterizado por enfocar todo lo que sabe y todo lo que hace, a la solución de los problemas sociales que presenta nuestro país y el que falte una madre no solo es problema, sino la destrucción de todo un futuro, la falta de la persona más importante en el desarrollo de un ser humano y hacer todo lo posible para evitarlo, es solucionar un problema social y lo más importante, una vida.

El hecho de hacer foros regionales es la transmisión de conocimientos, pero también, es la construcción de nuevas ideas y formas de solución a través de los diferentes puntos de vista.

Para que una sociedad crezca como tal, es necesario que una serie de factores se cumplan y la salud es una de las facetas que junto con educación determina casi toda nuestra vida y la calidad de la misma.

Una madre lo es todo en casi todo, así que hacer todo para salvar su vida, no solo es correcto sino indispensable y si queremos que nuestra sociedad se desarrolle de manera adecuada, la atención en salud debe de ser oportuna y de calidad y cuando me refiero de calidad, me refiero hasta la persona que recibe y da fichas de consulta pues son el primer contacto y lo que generalmente predispone para bien o para mal a quien va al médico y que casi nunca, va por gusto,

Pero si hablamos de salud, hablemos también de la salud de nuestra sociedad, de esa sociedad que necesita que la aplicación de las políticas públicas sean transparentes y efectivas. Para que una sociedad se desarrolle adecuadamente lo primero es saber que todos somos iguales en derechos y obligaciones (y aplicarlo por supuesto) pues parece que para algunos hay mexicanos de segunda (y hasta de tercera) y peor aún, lo fomentamos desde la infancia… desde nuestra ignorancia.

En el foro regional se presentaron diferentes especialistas y no solo médicos pues la salud, la pobreza y el desarrollo son multidimensionales y como tal hay que tratarlo. Todos hemos escuchado hablar del tejido social y eso no es otra cosa que la forma en que nos relacionamos con los demás, la forma en que respetamos, la forma en que nos conducimos. El tejido social es ese conjunto de valores que aprendemos de nuestros padres y no porque nos lo digan sino porque lo vemos, el ejemplo es lo que arrastra y lamentablemente, nuestro ejemplo no siempre es bueno y si queremos un mejor lugar para nuestros hijos, no tenemos que decirlo, tenemos que vivirlo.

La salud tiene que ver con medicina pero también con educación y por supuesto, con desigualdad social y si aún seguimos con muerte materna es porque nuestra atención hospitalaria y nuestra disposición como sociedad a la igualdad nos queda a deber.

Dentro de la ponencia de Francisco Javier, en la última gráfica de porque las mujeres en situación vulnerable no van al hospital hay dos que sobresalen: “Me automediqué” y… “Me tratan mal”.