Gerardo Mixcóatl Tinoco
Columna Invitada
Gerardo Mixcóatl Tinoco
@GerardoMixcoatl

Para revivir la máquina de difusión del conocimiento

Voces, Miércoles 8 julio, 2015 a las 2:14 pm

Apenas el día de ayer, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, publicaron en un diario de circulación nacional un artículo sobre la productividad, la cual -señalan- no solo es el motor fundamental del crecimiento de la economía mundial, sino que además ésta se ha desacelerado. De acuerdo a los autores, en la última década existe una desaceleración de la productividad y ello no se debe a una disminución de la capacidad innovadora de las empresas más avanzadas a nivel mundial, sino a un menor ritmo con el que las innovaciones se extiende a toda la economía. Otra causa también explica la desaceleración de la productividad. Videgaray y Gurría señalan que no existe una correspondencia entre las habilidades demandadas y las existentes en el mercado de trabajo, esto es, existe la necesidad de hacer un mejor uso del talento humano para impulsar la productividad del trabajo hasta en un 10%.

Según los autores, “revivir la máquina de difusión del conocimiento”, como se le llama a este proceso de disminución de la productividad, implicaría por lo menos llevar a cabo cuatro acciones fundamentales. La primera requiere de más “interconexiones globales” a través del comercio, la inversión extranjera directa, la participación en las cadenas globales de valor y la movilidad internacional de mano de obra calificada. En segundo lugar, de la experimentación con nuevas tecnologías y modelos de negocio y dejar fuera a empresas que no den el ancho. Tercero, hacer un mejor uso de recursos escasos, permitiendo al trabajo, al capital y a las habilidades fluir a las empresas más productivas. Y cuarto, absorber, adaptarse y aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías a través de la inversión en innovación, incluida la investigación y desarrollo, así como de las habilidades y los conocimientos de la organización.

No cabe duda que nuestro país requiere de un conjunto de acciones de política pública para mejorar la productividad y ésta se traduzca en una mejor calidad de vida. Sin embargo, valdría la pena preguntarnos si el andamiaje institucional con el que hoy contamos nos permitiría revivir la máquina de difusión del conocimiento para hacer un mejor uso del talento, mejorar la calidad del crecimiento y hacerlo más inclusivo.

No fue sino hasta el 25 de marzo de este año cuando la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República emitió el dictamen de las comisiones unidas de ciencia y tecnología y de estudios legislativos que contiene el proyecto de decreto por el que se reforman diversas disposiciones de la Ley Federal de Ciencia y Tecnología y de la ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos. El dictamen busca eliminar algunas de las principales limitaciones que existían para la transferencia de tecnología y la innovación. En particular, el dictamen reconoce la utilidad e inaplazable necesidad de permitir que se generen alianzas estratégicas entre los investigadores y otras instancias para la generación y aprovechamiento del conocimiento. A la letra dice: “La propuesta contenida en la Minuta tiene como objeto impulsar el desarrollo científico y tecnológico y de innovación del país, al incentivar el establecimiento e instancias de gestión para la transferencia tecnológica y vinculación en todas las instituciones que desarrollan actividades científicas, tecnológicas y de innovación, así como eliminar el impedimento legal que tienen los investigadores para participar en actividades de vinculación con el sector privado mediante la conformación de consorcios, alianzas tecnológicas, nuevas empresas privadas de base tecnológica, participación como socios, y otras figuras”.

¿Se imagina usted? En tanto no se modifique la Ley de Ciencia y Tecnología, existe un impedimento legal para los investigadores de instituciones públicas de educación superior que les prohibe participar en actividades de vinculación con el sector privado, es decir, ahí donde la inversión en investigación y desarrollo es enorme y donde se genera conocimiento aplicado para la solución de infinidad de problemas. Mientras no contemos con un marco jurídico que permita la expansión del conocimiento y que este no sea limitado por trabas burocráticas, la “máquina de difusión del conocimiento” será solo un discurso.

Por ello es muy importante la reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología que propone el Congreso. Se trata de que “las instituciones de educación, los Centros públicos de investigación y las entidades de la administración pública que realicen actividades de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación, podrán crear unidades de vinculación y transferencia de conocimiento en las cuales se incorporarán los desarrollos tecnológicos e innovaciones realizadas en los mismos, así como del personal de dichas instituciones de educación, Centros y entidades”.

Adicionalmente, “faculta a los investigadores para realizar actividades de vinculación con los sectores público, privado y social, y recibir beneficios. Dichas actividades serán, además de las previstas en el citado artículo, la participación de investigación científica y desarrollo tecnológico con terceros; transferencia de conocimiento; licenciamientos; participación como socios accionistas de empresas privadas de base tecnológica o como colaboradores o beneficiarios en actividades con fines de lucro derivadas de cualquier figura de propiedad intelectual perteneciente a la propia institución, centro o entidad, según corresponda”.

Aún está por verse si la parsimonia de las instituciones de educación superior o las entidades que hacen investigación científica en el país, están a la altura de lo que requiere la reactivación de la máquina de difusión del conocimiento.