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Los comicios de 2018 serán diferentes para todos los que hemos analizado elecciones durante decenios. Y no es porque haya habido comicios similares sino porque la manera como ha cambiado el país y cada entidad en lo particular hace ver que la actuación de los políticos no sólo es más vigilada y censurada sino que también los actores políticos necesitan de una frescura que exige el nuevo elector.

La participación política y los resultados también han cambiado radicalmente en todo el país y Campeche empezó una modificación de su manera tradicional de votar desde 1997 y el análisis de las elecciones desde entonces permite ver que si bien no ha habido factores absolutos en cada municipio, los cambios del humor social ha llevado a cambios profundos como sucedió en Campeche, Carmen o Calkiní y Champotón por citar a los de mayor peso demográfico.

En México hay un total de 38.3 millones de jóvenes de los que el 64.9 por ciento son mayores de edad mientras que en Campeche la cifra es de 293 mil jóvenes de lo que el 66.68 por ciento son mayores de edad y a partes iguales son hombres y mujeres que tienen 27 años en promedio.

Casi la mitad de los 564 mil electores son las personas que podrían significar una diferencia real en los comicios que vienen y son el público objetivo a seducir. Un público objetivo complicado porque es en ese rango de edad cuando los ciudadanos empiezan a consolidar sus niveles de empleo, sus aspiraciones laborales y sus necesidades de seguridad que si bien en Campeche no es elevada si por percepción es una exigencia real e importante.

En los electores de mayor edad es normal haya electores cautivos, gente que tiene claro su prioridad electoral y muchos de ellos, en una entidad tan dependiente del gobierno local, una votación definida por su status y sus años de ser burócrata, maestro o empleado de alguna dependencia gubernamental municipal, estatal o federal.

Precisamente por eso es importante quienes podrían ser los candidatos y su rango de edad. Si bien no puede dejarse de lado la experiencia de políticos ya curtidos en esas lides, también es necesario que haya una conciencia clara de que para conectar con el elector hace falta discurso, cercanía, resultados, carisma y edad.

En Campeche la segunda fuerza electoral más reciente ha sido el PAN que, como comenté en el pasado, no representa hoy una verdadera amenaza electoral no sólo porque en los municipios que gobierna no ha habido excelencia administrativa sino también incapacidad como es Palizada o Ciudad del Carmen donde la quiebra técnica de la Comuna impide hacer más que sobrevivir y eso es insuficiente.

En ambos casos, además, se habla de una cerrazón política para hacer acuerdos y quejas de que son víctimas al no recibir apoyos especiales ni adicionales del gobierno local, menos de la dirigencia de su partido.

Sin embargo, sería un error no ver que en los comicios de 2006 Andrés Manuel López Obrador logró imponerse en la entidad en los comicios presidenciales pero también es verídico que Morena no sólo no ha logrado posicionarse sino que sus representantes no tienen el peso ni el carisma para ganarle adeptos.

Empero, confiarse cuando faltan tantos meses no garantiza a ningún partido tener avalada la elección como tampoco puede decirse que López Obrador será el ganador presidencial a pesar de lo que se ve hoy, de hecho ni siquiera en el caso del Estado de México podría uno atreverse a vaticinar un triunfo formal.

En Campeche, no debe dejar de verse, ha habido tímidos y efímeros casos de transición política que, por lo que se ve, no han sido suficientes para un convencimiento absoluto de la sociedad de optar por un partido distinto al PRI, pero eso tampoco garantiza que no haya sorpresas.

Campeche es una entidad muy pequeña, donde la gente ha acreditado cambios sólidos cuando se lo propone y mucho de eso tiene que ver con quienes son los candidatos. Para tener resultados ni un partido debe equivocarse en quienes postula porque, hay que decirlo, los candidatos también tendrán que luchar contra la imagen del partido que los postule. Así de complejo.

PD

Empezaron los errores de López Obrador: ¿pelear con Zepeda, un candidato estatal? ¿Lo hará en todas las elecciones que siguen? A ratos pareciera que sus llamadas son desesperadas y su beligerancia lo exhibe más que ayudarlo. No entienden que a veces se gana más perdiendo y se pierde más ganando y el PRI está hoy en esa encrucijada con una candidata desconocida hasta hace poco contra un personaje de la élite política.