Gerardo Mixcóatl Tinoco
Columna invitada
Gerardo Mixcoátl Tinoco
@gerardomixcoatl

El regreso incierto del PRI

Voces, Jueves 19 julio, 2012 a las 9:24 am

En mi más reciente contribución en EL EXPRESO hablaba sobre el re­torno incierto del PRI y los temores de muchos mexicanos sobre este asunto. El ganador de las elecciones presidenciales del pasado primero de julio, ha expresado de manera muy tibia que no hay motivo de alarma, sin embargo, confieso que esto es algo que me gustaría escuchar en de­masía. Me gustaría que fuera más reiterativo sobre este tema y quizá por eso, rastreo en la prensa internacional cualquier indicio de que en verdad no hay regreso al patronage, clientelismo y autoritarismo del pasado.

El pasado 2 de julio, Enrique Peña Nieto publicó un artículo en el prestigiado diario The New York Times bajo el título “El siguiente ca­pítulo de México”. Conocedor de que los temores tienen fundamento, EPN reconoce que se ha escrito mucho en la comunidad internacional sobre su elección y que ello pudiera significar el regreso de las viejas formas del PRI o un cambio en el compromiso de parte de México en los esfuerzos contra el crimen organizado. “A los que temen por el retorno de las viejas formas – publica Peña Nieto-, no tengan miedo. Soy parte de una nueva generación de políticos priístas comprometidos con la democracia”. Ya veremos.

En el artículo Peña Nieto pone particular énfasis en el tema del com­bate al crimen organizado y al tráfico de drogas. Apunta: “no puede ha­ber ni negociación ni tregua con los criminales. Respeto al Presidente Calderón por su compromiso para terminar con esta escoria; continuaré la batalla, pero la estrategia debe cambiar”. Después de hablar de la reforma de las policías en el país y de la ayuda que recibirá del general Óscar Naranjo, ex jefe de la policía nacional colombiana, Peña Nieto apunta que ha propuesto iniciativas que tienen como objetivo disminuir el crimen violento de manera significativa, pero advierte a la comunidad internacional, a quien obviamente va dirigido el texto, que deben enten­derse dos cosas. La primera, que esos cambios deben ir de la mano de reformas económicas y sociales, pues no se puede tener seguridad sin estabilidad, y segunda, que otras naciones, particularmente los Estados Unidos, deben hacer más para disminuir la demanda de drogas.

El esfuerzo de Peña Nieto para persuadir y convencer a la comunidad internacional es comprensible. Michael McCaul, un abogado de Texas que es miembro del Subcomité de Seguridad Interna de la Frontera y Seguridad Marítima del Congreso Norteamericano, expresó en un artículo publicado por el diario británico The Guardian el pasado primero de julio, lo que otros en Washington sólo murmuran sobre Peña Nieto: “A pesar de que ha seña­lado públicamente su compromiso con la seguridad de su país frente a los cárteles de la droga, tengo la espe­ranza -dice McCaul- que no regresará el PRI del pasado que era corrupto y que tiene una historia de hacerse de la vista gorda con los carteles de la droga”.

De acuerdo con The Guardian, la preocupación de McCaul refleja la preocupación de que después de 6 años de derramamiento de sangre y más de 50 mil muertos, los mexi­canos hayan optado por un partido que se aseguró de una paz relativa en décadas previas al dejar que los carteles de la droga continuaran con sus negocios. Después de todo -dice The Guardian- muchos mexicanos se preguntan: ¿porqué debemos pagar el precio de una adición esta­dounidense?

The Guardian retoma además el comentario hecho por Pamela Starr, Directora de la Red México-Estados Unidos quien escribió en la revista Foreign Affairs: “Potencialmente lo que más preocupa es la reputación del PRI de corrupción y la historia de tolerancia mostrada hacia los po­líticos sospechosos de trabajar con el crimen organizado”.

Nadie nos puede culpar por du­dar. Pero también vale la pena anali­zar la composición del estado mayor del próximo presidente de México y su compromiso de no regresar a lo que le costó la presidencia hace doce años. Quiero pensar que ahí hay esperanza.