Francisco López Vargas
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Francisco López Vargas
Analista Político, conductor y productor en Telesur, y colaborador de EL EXPRESO desde su fundación. Estudió Comunicación en el Instituto de Ciencias Sociales de Mérida.
@elnegrito_63

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Voces, Viernes 23 noviembre, 2012 a las 8:51 am

A Ana Martha Escalante Castillo no se le eligió como presidenta municipal para darnos gusto a los campechanos: se le eligió porque le dimos la confianza de reorganizar un ayuntamiento que no satisface a quienes debe servir y provoca pena ajena ver cómo no sólo se dilapidan los recursos, sino también se hace un uso inadecuado del presupuesto.

Dice la alcaldesa que necesita depurar la nómina, que es necesario reducir el personal y para ello hemos visto que hace circo, maroma y teatro. Lo cierto es que hoy nadie puede reclamarle que no le haya puesto el 100 por ciento de su tiempo a esa responsabilidad.

Es cierto que es indispensable hacer a un lado a unos 1,800 trabajadores y que esa población lamentará quedarse sin empleo, pero también es verdad que si no se hace la Comuna no podrá sernos útiles a nadie. Da pena decirlo, pero no podemos seguirle pagando a 1,800 personas que sobran, que no se necesitan y que, para su desgracia, fueron engañadas o no dieron el resultado que se esperaba.

Es verdad que hay gente que le ha puesto todo su empeño, su corazón y sus mejores esfuerzos a servir al ayuntamiento, pero también es verdad que muchos otros no sirven para nada, no sólo depredan el presupuesto sino que ofenden al tenerlos ahí cobrando sin aportarle a su comunidad.

Nadie puede reclamarle a Ana Martha que limpie el ayuntamiento. Quienes dicen que pone en juego su capital político si hace lo correcto, no queda más que recordarles que de cada uno de quienes vivimos en Campeche depende que políticamente la alcaldesa cuenta con el respaldo y el apoyo de quienes la consideramos la mejor opción para administrar la capital.

Hoy, quienes pudieran tener la fortaleza política para alegarle a Ana Martha el despido de los trabajadores no tienen la calidad moral para hacerlo: ellos fueron los que cebaron la Comuna al extremo que hoy tiene y si hubo quienes desde los ayuntamientos priístas hicieron algo similar, pues que apechuguen la oportunidad de que no se les exhiba y quienes se irán, pues también que agradezcan los años que se les dio el beneficio.

A los panistas habría que recordarles que buena parte de las penurias municipales tienen que ver con el contrato masivo de los últimos meses para ganar favores de los consejeros electorales y lograr sus votos en las asambleas para conseguir ser candidatos y, por si eso no fuera suficiente, la sangría del contrato de la basura termina de ponerlos en su lugar.

¿Sabía el lector que ese contrato se concedió por hacer un favor político al esposo de Josefina Vázquez Mota? Y hoy, dicen, la ex candidata presidencial se divorcia de su marido.

En la administración municipal sólo deben de quedar los necesarios. Pero tampoco se hagan rosca los priistas que metieron gente. En 1994 había 800 empleados municipales y ni Ruelas ni Bety Sélem le metieron 2000 personas al municipio, así que nada de rasgarse las vestiduras porque hubo varios alcaldes en el ínterin que también usufructuaron las plazas de la Comuna.

La realidad es que los campechanos deberíamos de ponernos a pensar cómo sacarle jugo a toda esa mano de obra que estará disponible en cualquier momento porque, no se pierda de vista, a los despidos de la Comuna vendrán las salidas de las delegaciones federales panistas para darle espacio a los priistas y vaya que habrá que encontrarle qué hacer a toda esa gente.

No se avecinan tiempos sencillos para el gobierno local y menos para el municipal. El inicio de la gestión federal también tendrá sus bemoles para todos porque mientras se sientan los titulares, se articulan los programas y se inician las obras, la sequía económica pareciera que afectará a todos. ¿Se imagina a los desempleados? Ojalá que se les prenda el foco y usen sus respectivas liquidaciones para aguantar, iniciar un negocio o pagar lo indispensable mientras se nivelan sus ingresos.

Pero regresemos al ayuntamiento. Ana Martha ha emprendido una labor que será verdaderamente titánica y que todos debemos de apoyar para poner en orden a una institución de gobierno que es la pieza clave de la atención ciudadana, la que primero satisface las necesidades básicas de una comunidad.

Ojalá en ese mismo apoyo veamos ahora en diciembre las enormes colas de todos para pagar sus contribuciones y sus servicios para poder forzarlos a cumplir: si uno cumple puede y debe exigir que la autoridad cumpla. No es para menos. Y no crea ud. que uno no piensa en la gente que separarán del cargo, claro que la piensa, pero el gobierno debe dejar de ser el empleador principal de Campeche, por el bien de todos.