Francisco López Vargas
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Francisco López Vargas
Analista Político, conductor y productor en Telesur, y colaborador de EL EXPRESO desde su fundación. Estudió Comunicación en el Instituto de Ciencias Sociales de Mérida.
@elnegrito_63

Nueva Era

Voces, Viernes 21 diciembre, 2012 a las 9:32 am

Esta es mi última colaboración para EL EXPRESO de 2012. Con ella se cierra un ciclo y reinicia, como en el calendario maya, una nueva alineación de la energía y de los propósitos para el año y sexenio federal que se inicia.

Hemos vivido en los últimos años los tiempos de la mediocridad y de la envidia. Hemos visto cómo se ha privilegiado el beneficio personal y de partidos por encima del de los ciudadanos y cómo quienes hoy nos dicen que están trabajando por México evitaron que prosperaran las estrategias de seguridad, de empleo y de mejoras económicas y energéticas.

Vemos que, en contraparte, los eternos defenestradores del PRI y de sus propuestas han emprendido una nueva actitud de colaborar para sacar adelante muchos planes y propuestas que han dormido el sueño de los justos por sus intereses políticos.

Campeche, hasta donde hemos visto, se ha mantenido en una posición que impide lanzar voladores. Olvidado mucho tiempo por la Federación, cuando hubo el apoyo la mediocridad y el saqueo reinó en Campeche. Obras que hoy están sin rendirle frutos a los campechanos y otras que siguen siendo una añoranza incumplida.

Campeche no vive quizá el mejor de sus tiempos, pero sí vive tiempos distintos. En el Campeche de hoy vemos que aún prevalecen muchas de las injusticias y de la cortedad de miras para resolver ancestrales problemas.

Sin embargo, sería mezquino no reconocerle al actual gobierno que ha tenido dos visiones sólidas: atender la educación e incentivarla con becas, útiles escolares y zapatos, aunque aún falta el gran reto de que la inversión total final aporte los resultados que todos deseamos; la otra visión que vale la pena destacar es la inversión constante donde la gente no lo ve: en el interior del estado, en las comunidades lejanas y hasta en obras que terminan sin representar más que beneficios pero no lucimiento y menos evidencia física de su costo y envergadura.

Resolver los problemas de traslado de la nueva carretera Mérida- Campeche es un éxito mancomunado porque el Gobierno Federal invirtió en ella y el local se encargó de pagar las afectaciones de tierras y de indemnizar por el derecho de vía; el Periférico de la ciudad le dará mayor fluidez y seguridad al tránsito de vehículos pesados; sin embargo, lo que más vale es lo que menos vemos quienes vivimos en los principales municipios. No es lo mismo invertir un millón de pesos en obra en Santana o Santa Lucía que llevarle ese dinero a comunidades alejadas que les cambia la vida y les da certeza.

Poco se sabe de las más de 20 mil computadoras instaladas en escuelas públicas locales; poco se habla de las miles de laptops entregadas a jóvenes estudiantes de excelentes resultados; poco se habla de las acciones de vivienda que evitan enfermedades al ser básicamente pisos de cemento, techos y baños.

Pero tenemos razón al no estar conformes. Tenemos razón en estar cansados de esperar a que se detone la economía, que haya industria, que haya comercio, que haya crecimiento económico y dinamismo social que provoque el crecimiento de las clases medias.

Inicia el solsticio de una nueva era y es muy difícil pensar que debemos tenerle confianza a los gobiernos que conocimos como malos y llorones, a veces es mucho pedir en cambiar actitudes y reticencias para lograr que haya avances, a veces es tan difícil confiar de nuevo cuando hemos sido testigos de las crisis recurrentes, de los saqueos inmisericordes, de la indiferencia de los gobiernos que sólo ven lo que les importa y lo que quieren ver.

Terminemos el año sacando de nuestro yo interno todo tipo de sentimientos negativos, elevemos nuestra visión y desafiemos la confianza y creamos que dejamos todo eso atrás y en verdad empezamos una nueva era en la que la energía positiva y la nueva disposición nos lleve a ver mejores escenarios.

Apostémosle a que 2013 será el gran año en el que se detonarán grandes cosas, a que será el año en que veremos que los pendientes empiezan a resolverse, a concretarse y a dejarnos un nuevo sabor de boca. Terminemos 2012 limpiando nuestras afrentas, olvidando el pasado que ya no podemos cambiar y dándonos la oportunidad de iniciar de nuevo.

No perdamos de vista nunca que los que nos amamos, los que nos importamos siempre nos lastimamos diciéndonos la verdad para nunca destruirnos con mentiras. No nos cansemos de oír la verdad, aunque duela escucharla siempre servirá para ser mejores y lo mejor: no le demos la espalda al amigo que nos hace verla. No olvidemos quienes somos y de donde venimos porque no llegaremos lejos.