Francisco López Vargas
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Francisco López Vargas
Analista político, conductor y productor en Telesur, y colaborador de EL EXPRESO desde su fundación. Estudió Comunicación en el Instituto de Ciencias Sociales de Mérida.
@elnegrito_63

¿Y luego?

Voces, Martes 5 febrero, 2013 a las 12:02 pm

Manuel se decía convencido de que nuevos días buenos se verían para Campeche. Sostenía, como manda religiosa, que la llegada del PRI le daría a él y a sus correligionarios la posibilidad de regresar a la prosperidad económica.

-Tu lo viste, periodista. Los panistas resultaron una ratas. Nada dejaron. Unos porque no eran nadie antes y otros porque sabían que si no robaban, ya nunca lo harían y vaya que lo hicieron bien…

-Bueno, Manuel, no puedes negar que los 75 años de ejemplo tricolor hacen que cualquiera aprenda. Viste lo que pasó en Campeche en los años recientes. Don Chano y Tony con Jorge Carlos bien pudieran dar una maestría en ese arte de desvalijar presupuestos y engrandecer cuentas de 50 mil pesos y coches viejos.

-Sí, eso es lo grave. Cambiamos a unos para que llegaran otros a hacer lo mismo. Es como si la democracia fuera una enorme fantasía que sólo aspira a cambiar el turno del que nos roba, reportero. ¿Tú no sabes de las casas nuevas en Houston, de los autos de lujo, de los viajes y de las nuevas empresas de consultoría y de financiamiento? No les fue mal ni a unos ni a otros.

-Tienes que reconocer que los panistas también importaron a prestanombres de maquiladoras, a operadores de negocios sucios que siguieron haciendo lo mismo en el PAN. Eso de la decencia y la educación es una treta de bribones: ladrones de cuello blanco, pero ladrones al fin, Manolo.

-Campeche está maldito, amigo. La verdad, gente que ves y que parece tan decente y terminan siendo los mismos ladrones de siempre. La decencia es un argumento retórico para los hipócritas.

-No andas mal, Manuel, pero la desesperanza es parte de la fortaleza de los pillos. Ellos dicen que como ellos se dedican a eso, pues aunque llegue gente nueva siempre se les podrá mostrar ese camino del enriquecimiento explicable a costillas del erario, y llevarse su tajada.

-A ratos no sé qué hacer, periodista. Me siento frustrado: pago mis impuestos y se los roban, pago mi Predial y se lo echan a la bolsa, cubro mi tenencia y no sé dónde anda esa lana, hago mi declaración y termino perdiendo. Neta, ni para dónde hacerse.

-Estoy convencido, Manolo, que para que eso cambie hay que pensar muy bien a quien elegimos para que nos represente. -Como si con eso fueran a ser distintas las cosas, periodista. No me j….

-Quizá tardemos, pero como ciudadanos basta de dejar de privilegiar al pillo que te regala una despensa, que te lleva de acarreado, que te da una lana por tu voto. Lo primero es lograr que la gente no esté en la miseria y sea carne de voto, amigo.

-¿Y quién va a poner el ejemplo? Dame nombres.

-Tanto como nombres no puedo darte, pero sí puedo decirte que a dos años y ocho meses del cambio de gobierno, los ciudadanos deberíamos estar viendo a quienes podrían ser nuestros candidatos no sólo entre los hombres y mujeres de la política. Hay empresarios, luchadores sociales, líderes independientes que podrían hacer un mejor papel que los políticos profesionales. Los hombres de partido terminan sirviendo a su partido y no a los ciudadanos.

-Es una idea muy peligrosa y poco práctica, periodista. Aquí sólo los políticos aspiran a la política. Nadie más.

-De acuerdo, pero eso puede cambiar. La gente necesita hacer una reflexión seria de los resultados de quienes nos representan. Ver cómo trabajan nuestros diputados federales, locales, senadores, alcaldes. Hacer una detallada muestra de sus labores, de sus actividades en las cámaras y de sus propuestas, de su trabajo en las comisiones que les tocan, porque muchos de ellos sólo son calienta-bancas. Pareciera que su futuro lo fincan en las horas nalga en una curul o en una dependencia.

-Crees que valga la pena, reportero. Hoy me aterra que el dedo de Peña señale al más cercano o al más inepto, pero no al más conveniente para el Estado, no al más capaz ni al más honrado.

-Empecemos por hacer una sociedad más crítica, Manuel. Exijamos resultados a los diputados federales, a los senadores. Que todos nos envíen una relación de sus actividades, de sus comisiones, de sus propuestas, de sus acuerdos, de sus participaciones, de sus luchas y hasta de sus frustraciones. Necesitamos saber qué hacen ellos y definir si entre ellos hay alguien que valga la pena. Hoy, todos son cobra-dietas, nada más. Uno que valga la pena por resultados, no lo hay, pero sí los hay implicados en robo de iniciativas, en influyentismo para cosas indecibles. Ninguno destaca por sus aportaciones.

-Ya me mareaste, ¿seguimos luego? Porque vale la pena esa reflexión…