
Durante toda mi vida, me han presentado como el hijo de Renato Sales, el hermano de Renato Sales y desde hace tres años, como el papá de Renato Sales.
Nunca me he sentido, nunca me ha molestado, por el contrario, siempre he sentido un inmenso orgullo, una gran satisfacción y una inmensa responsabilidad de ser hijo de Renato Sales Gasque, hermano de Renato Sales Heredia y padre de Renato Sales González.
De mi padre puedo decir que aparte de que era una enciclopedia ambulante que bien podía hablar de cine, música, teatro, literatura, ciencia, política, literatura, lógica, filosofía, leyes y cualquier tema que sacaras de tu acervo, era para todo efecto real, mi mejor amigo. A mi padre le contaba todo, incluso aquellas cosas que no suelen contarse padres e hijos.
Mi papá es mi modelo y guía.
Su primogénito, su gran orgullo y quien siguió su vocación jurídica fue mi hermano Renato. Hoy, Renato se ha mencionado en medios locales y nacionales por su nombramiento de Subprocurador de control regional de la PGR. Lo interesante del asunto es que lo llamaron por su trabajo y no por relaciones o por compromisos políticos. Decir qué hizo o qué formación tiene, está de más, a estas alturas ya todos lo habrán leído. Lo que no saben es que mi hermano el abogado, es un pianista habilidoso, escribe poesía que se graba en el corazón y arranca lágrimas, es fanático del ajedrez y que a pesar de que me enseñó, solo he podido ganarle dos partidas en toda mi vida.
Mi hermano el abogado también ha sido maestro, de esos buenos, de esos que tocan tu vida, su charla es ligera, divertida, con una sutil ironía y con argumentos fáciles de entender hasta para los que no somos especialistas en el tema que toca.
Renato no puede estar quieto, necesita hacer y cambiar su entorno, lo hizo aquí con el Centro de Justicia para la Mujer, con uno de los dos mejores Semefos del país, con el centro de capacitación continua, pero en especial, logró que nuevamente nos sintiéramos orgullosos de nuestra procuraduría.
Mi madre lo extrañará, pues era él quien estaba con ella, quien la acompañaba y quien llegaba a la hora que fuera y le decía “mamá, ya llegué, estoy bien”. Yo lo extrañaré, pues mi hermano en el doloroso trance de la muerte de mi padre a mis inmaduros 19 años, me habló y me dijo “No soy papá, nadie podrá nunca reemplazarlo, pero soy tu hermano y puedes contar conmigo para lo que sea”. Cumplió, estuvo pendiente de mis estudios profesionales, estuvo en la pedida de mano de mi mujer, en mi boda, en el nacimiento de su homónimo sobrino, estuvo en todo momento, en mis buenas, en mis malas, en mis peores.
Papá, estaría orgulloso de él, mamá está orgullosa de él, sus hijos, mi cuñada, nosotros, sus hermanos, lo fregamos pero también estamos orgullosos de él.
Ese es el mejor reconocimiento que se le puede dar a una persona, que su familia lo quiera, lo admire y se sienta orgullosa.
Mi hijo Renato tiene trabajo doble, hacerle honor a los Sales y a los González. Quizá hubiera sido más sencillo para él que lo llamara Raúl, pero decidí ponerle Renato Sales como mi padre, como mi hermano y su hermanito, si es niño, tampoco la tendrá fácil, será Francisco, como mi suegro, como mi otro hermano, si es niña, será Ana Leticia como mi madre, como mi suegra. Honrar un nombre es honrar lo que eres, de donde vienes y a donde vas.
Papá lo dijo muchas veces, “yo solo les heredaré un apellido limpio, ustedes deberán hacer lo mismo”.
Lo estamos haciendo papá, lo estamos haciendo.
P.D. Suerte hermano, trabaja al máximo que México, lo necesita.
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Cecilia
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Raúl Sales
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Raúl Sales
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Aurora Sansores
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Raúl Sales
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pedro diaz
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pepe



Palabras Altisonantes
