
Conforme se acercan los tan mentados tiempos electorales (que suelen ser tan subjetivos como desesperados se encuentren los precandidatos) nuestros políticos suelen recobrar la vista y ver a los que en mucho tiempo no vieron, recobran el oído y empiezan a escuchar a los que hacía mucho no escuchaban pero, lo sorprendente es que también recobran su humanidad y su empatía y entonces sí, es hora de caminar entre calles terrosas tocando puertas, abrazando, sonriendo y pidiendo que les regalen unos minutos de su tiempo, esos mismos minutos que cuando se les solicitaba a ellos, solían rebotar en horas de espera si tenían a bien recibirlos.
Juegan con nuestra memoria a corto plazo y aplican la frase de Carlos Hank González “Un político pobre es un pobre político” y empiezan a soltar dinero a unos mientras le piden a otros y entonces se convierte en el eterno juego de “si me apoyas te lo devuelvo con creces cuando esté en el gobierno” para poder seguir dando “el apoyo que les doy hoy es para que estén bien sin compromiso alguno y solo porque la buena voluntad y el compromiso con mi estado y mi gente me impulsa a hacerlo”.
No es otra cosa más que una transacción comercial común. Unos compran la buena voluntad de los precandidatos para que estos compren la buena voluntad de los ciudadanos.
Y nuestro sistema partidista hará que los partidos se acusen mutuamente mientras hacen lo mismo que tan vehementemente critican o señalan.
Junten todos los regalos que les den, la taza, la camisa, la gorra, los bloques, las despensas, la pluma, el llavero, la medicina. Júntenlos, sumen su valor y supongamos que fueron de los afortunados y les dieron 10,000.00 pesos en productos y apoyos. Ahora divídanlo entre 2190 días, el resultado da 4.57 por día…Ese es el precio de nuestra confianza.
Ahora faltaría saber de dónde salen los millones de pesos que están utilizando en estos tiempos que no son los tiempos ¿A cambio de qué se los dieron? ¿Qué promesas hicieron nuestros prepreprecandidatos para obtenerlos? ¿Qué tienen que ceder para hacer efectivo el pago del préstamo? (porque no se equivoquen, es un préstamo a cambio de ciertos favores). ¿Acaso ganan tanto al mes como para pagar todo lo que están gastando en estos tiempos que aún no son los tiempos?
La confianza, la suya, la mía, la de millones de mexicanos no está en venta. La confianza que nos piden solo se construye en base al trabajo realizado, en base al compromiso que tienen para buscar un mejor país. La confianza es un bien intangible que se pierde cuando vemos bienes tangibles como suburbans, casas, trajes de cientos de miles, relojes que valen más de lo que podríamos ganar en 10 vidas y que no podrían pagar ni con el buen sueldo que perciben gracias a nuestros impuestos y a cambio de que hagan un buen trabajo.
Cada vez que escribo acerca de esto me dicen que soy un iluso, un utópico, un ingenuo por pensar que puedo hacer un cambio. Que piensen y me digan lo que quieran pues yo confío en cada uno de nosotros mexicanos que pensamos en que nuestro trabajo habla por nosotros, que nuestra palabra es lo que nos mide como persona, que nuestros principios son lo que nos mantiene a flote en lo más turbulento de nuestras vidas y que sin importar las veces que nos estrellemos contra la pared, sabemos que cada vez somos más los que nos estamos estrellando y eventualmente la derribaremos.
Confía en aquellos que pidan tu confianza cuando te hablen con la verdad y no con una simulación basada en lo que ansiamos, anhelamos y desesperadamente necesitamos, confía en aquellos que te demuestren su honestidad y su integridad y no que las usen como palabras de campaña, confía en cómo deseas ver tu colonia, tu ciudad, tu municipio, tu estado y tu país y recuerda que…
La confianza siempre será de dos vías.



Palabras Altisonantes
