
En la suave brisa se respira el tenso aroma de la espera, todos están a la expectativa de quién será designado candidat@ para la gubernatura como si eso fuera suficiente para que las nubes se abrieran en los cielos y los rayos de sol cayeran sobre nuestro rostro iluminando el futuro.
Tener nuestro corazón con fulanito, menganito o perenganita no está mal, por el contrario, es de dar gusto que la sociedad se involucre activamente en la política. No obstante, debemos ser capaces de ver más allá de nuestro corazón y pensar fríamente en qué deseamos para nuestro estado. Es decir, dejar de lado los concursos de popularidad y empezar a trabajar en la construcción de propuestas a corto, mediano y largo plazos pero, sobre todo, ver la manera en que estas propuestas se aterrizarán, se evaluarán, se rectificarán y darán resultado tangible y medible en el bienestar de los ciudadanos.
Quizá estén pensando en que hay que definir primero quiénes serán los candidatos antes de pensar en las propuestas. Pienso que es necesario que cada uno de los que desean aspirar a un cargo de elección popular deben empezar como ejercicio previo, a construir sus propuestas y enterarnos de cómo las mediremos (digo, por eso de que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones). Las mejores propuestas, vengan de quien vengan, deben de incluirse pues lo importante es el servicio a la gente, es la entrega de resultados sin importar partido político pues los que gobiernan lo hacen para todos y no solo para una parte de la sociedad.
Las divisiones que estamos viviendo donde todos se señalan, se acusan y buscan antes de construir, destruir al adversario como estrategia solo da pie a fracturar más la confianza que existe entre la sociedad y sus representantes gubernamentales.
Estimados aspirantes a gobernar, olviden por un momento sus aspiraciones personales y vean más allá de su candidatura, véanse como una parte del todo que somos, véanse como los que deben de servir y para servir deben de ser capaces de ponerse en los zapatos de los demás.
Si realmente desean servir a su sociedad, háganlo diariamente y no solo cuando necesitan de su voto, recuerden que cuando decidieron participar en actividades políticas lo hicieron para servir a la gente y en el caso de que no fuera así y lo hicieran por un interés personal, mejor háganse a un lado pues no estamos como para que nos sigan dando atole con el dedo.
Debemos de dejar de lado la costumbre de hacer política por debajo de la mesa y poner todas las cartas sobre ella para que dejemos de jugar un juego de trampas, golpes y azar y empecemos a jugar uno limpio de estrategia, uno de planeación, uno que pueda dar resultados a los que jurarán servir y no solo a ciertos grupos que sin dar la cara, esperan en la sombra mientras se relamen pensando en las jugosas arcas y en los favores que cobrarán.
El ciudadano debe de recordar que no nos hacen un favor, que nosotros les pagamos y muy bien y que deben de trabajar con absoluta transparencia, con total calidad y con una entrega hacia su encomienda donde se privilegie el respeto, el servicio, la honestidad y el amor por esta tierra en la que vivimos todos.
Todos debemos ser partícipes en la construcción de nuestro estado, de nuestro futuro y de nuestro legado. Si en estos momentos nos ven y nos escuchan, pues que nos vean como los que decidiremos y nos escuchen como los verdaderamente interesados… No es llegar por llegar, es llegar para hacer.



Palabras Altisonantes
