Raúl Sales Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia
Tiene formación como contador público y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmente es vicepresidente de la Fundación Avanza.
@RSalesH

Mientras suben

Voces, Viernes 12 septiembre, 2014 a las 10:46 am

Todos los que tienen una legítima aspiración por gobernar deberían estar conscientes que buscar su posicionamiento debe significar demostrar que su trabajo es medible, que su actuar es correcto y que son dignos de esa responsabilidad que tanto anhelan. No es llegar por llegar, buscar el poder por el poder o creer que prometer es suficiente cuando es cumplir lo que nos define.

Cada quien tiene su estrategia y cada quien decidirá como llevarla a cabo. Para algunos, el posicionamiento que realizan raya en la superficialidad de un concurso de popularidad donde hay que mostrarse y ponerse bajo el foco a como de lugar creyendo que una frase bonita, una sonrisa o una foto abrazando a alguien será suficiente para que todos creamos, para que todos confiemos, para ganar nuestra simpatía. No obstante, eso es decisión de ellos y está bien siempre y cuando dejen claro de donde obtienen el recurso para hacerlo pues, en caso contrario, nos estarán pidiendo confianza a través de una mentira y eso no es congruente.

Pero, dentro de todo, eso es lo de menos, que lo hagan pues, si quieren llevar la capacidad de consenso, de apertura y de planeación al terreno del show, ellos sabrán su razón y se les respeta. Sin embargo, en su afán por llegar, se olvidan en ocasiones de demostrar sus fortalezas y se enfocan en denostar a sus “rivales” como si creyeran que la única forma de sobresalir es destruir a los otros. Esto lleva que se polaricen sus equipos de trabajo que, en su fanatismo, también se dedican a atacar a señalar a pervertir todo concepto de la política que es la unión de diferentes puntos de vista para generar consenso en beneficio de la mayoría y convertirlo en un simple cuadrado de “o estás con nosotros o contra nosotros” como si no fuéramos todos parte de una misma sociedad o de un mismo estado. Se olvidan de “lo mejor para todos” y se concentran en “lo mejor para mí” y en ese deseo perverso, se perderán amistades de años, se traicionarán lealtades, se venderán principios, se destruirá a empresarios simpatizantes de otros, se utilizarán a unos, se aplastará a otros y se les olvidará que todo en esta vida es cíclico, que siempre deben tener cuidado al subir pues al bajar se encontrarán a los mismos; se olvidarán de que el “poder” dura solo un tiempo y el puesto no hace a la persona y sí, por el contrario, la persona hace al puesto; se olvidarán que en ese juego pervertido del “poder”, los amigos son de mentiras y los enemigos de verdad.

Quizá deberían sentarse unos minutos en alguno de los bellos rincones del estado o municipio que desean gobernar y reflexionar para que entraron a esto ¿fue para servir o para servirse? ¿Desean construir o destruir? ¿Sus hijos estarán orgullosos de ustedes? ¿Para hacer que su entorno prospere o “prosperar” a costa de su entorno? ¿Vale la pena intercambiar amigos leales por gente zalamera?

y la que quizá sea la más importante para nosotros: Después de dividir, polarizar y destruir a personas, empresas y generar odio encarnizado ¿Tendrán tiempo de cerrar las heridas y lograr que trabajemos de manera conjunta en un futuro de crecimiento común? o ¿tendremos que escuchar como se echan culpas al aire, al pasado o al “enemigo” y nunca se acepta la propia?

Lo que define a un ser humano de bien es su palabra, su actuar, su forma de servir y ser y uno de los mejores indicadores de una buena vida, es la cantidad de amigos que vas dejando y como hablan de ti.

Tengan cuidado mientras suben pues, encontrarán los mismos al bajar. De ustedes dependen si al cruzarse de bajada los saludan con sonrisas… o los hacen trizas.