AV Asesoría en vida protección patrimonial, retiro y seguros. adolfo.vargas@av-asesoria.com
A todos nos ha dado por gastar de más alguna vez (bueno, a muchos más de “alguna vez”), el típico arranque de gusto en el cual sin consultar el sentido común o la cartera te vas de compras, de viaje y de plano das el tarjetazo. Si esto sucede eventualmente pero luego en la cruda de conciencia te aprietas el cinturón en los gastos de los meses siguientes para pagar lo que gastaste, ¡no hay problema!
Pero, ¿qué pasa cuando empiezas a gastar compulsivamente, sin tomar en cuenta que ganas menos de lo que gastas y además (sí, hay un “además”), pides prestado para seguir gastando desmedidamente? Si es así, entonces… ¡Houston, o más bien Grecia, tenemos un problema!
Así más o menos, pero a nivel macroeconómico, le está pasando a Grecia, que desde antes de adoptar al euro como moneda ya era un país con un déficit fiscal muy importante (más gastos que ingresos) debido a un gasto corriente en burocracia muy alto y con una política para dar pensiones a jubilados que eventualmente el país no podría resistir (ahí te hablan, México). Y luego, en medio de esta tragedia, se pusieron a organizar la costosa fiesta de los juegos olímpicos, Atenas de 2004.
Bueno, pues a lo largo de esta tragedia griega, y debido a que Grecia vive en un vecindario tan pequeño y unificado por una moneda llamado zona euro, en el cual si a uno le da gripa todos los demás se enferman, ha habido en los últimos cinco años dos rescates económicos (préstamos internacionales). Estos rescates, más que ayudar han empeorado y endeudado aún más al país, y por ende empeorado la situación.
Hay que resaltar que esta compleja situación tiene múltiples factores, tanto internos, como externas. Sin embargo, cuándo había que tener disciplina en seguir el presupuesto y poner en orden controles en los gastos… ¡pues no se hizo!
Y bueno, buscando salir del problema, ya negoció Grecia con sus acreedores un tercer rescate el cual trae consigo exigencias de control muy fuertes, mismas que traerán consigo una falta de bienestar a la población, que ya al día de de hoy tiene un desempleo de más del 26% (entre los jóvenes es del 60%).
Ahora, mi pregunta es, una vez que te platiqué esta triste fábula la cual ojalá se le hubiera ocurrido a Esopo… ¿qué has aprendido y qué cambios quieres hacer en tus hábitos financieros?
Si leíste esta historia y te causó angustia ver los problemas de esta crisis, lamento decirte que tienes un bolsillo griego al cual hay que ponerle disciplina antes de que se meta en más problemas.
Si tienes dudas, hazme llegar tus dudas o comentarios a mi correo, que con gusto las responderé. Y si te sirvió esta información, por favor compártela.
¡Ah!… y recuerda, la lana viene y va, pero porque tú la dejas escapar.
¡Hasta la siguiente colaboración!




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