Francisco López Vargas
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Francisco López Vargas
Analista Político, conductor y productor en Telesur, y colaborador de EL EXPRESO desde su fundación. Estudió Comunicación en el Instituto de Ciencias Sociales de Mérida.
@elnegrito_63

Convenencieros

Voces, Viernes 3 agosto, 2012 a las 9:07 am

A Iván en su día, donde quiera que esté

Ahora resulta que el PAN se quedó sin liderazgo real. Fox demostró lo que muchos decían desde el principio: no era panista, y a Calderón le quieren hacer montón los panistas responsabilizándolo de la derrota.

Como son las cosas. En el PRI hay juicios sumarios a los gobernado­res que no lograron consolidar la victoria de Peña Nieto y en el PAN los gobernadores y todos los demás haciéndole juicio sumario al presidente, a ese que le pidieron que metiera la mano, que le reclaman que no operó para ganar, pero: ningún panista tiene la culpa de la derrota.

En el PAN están dando una cátedra de que políticos no son o los que hubo ya no están. Es muy grave ver cómo se sirvieron del gobierno aprove­chándose de sus cargos no para cambiar el país sino para cambiar sus vidas.

Mucho hay que reclamarle a Fox y a Calderón como presidentes, pero más a los panistas que, sin respetar la filosofía de su partido, actuaron clonando las peores prácticas y vicios de priistas y perredistas.

En Campeche hay muchos ejemplos. ¿Habrá alguien que se pueda sentir con la calidad moral de culpar a alguien por la derrota? Creo que no. Cada uno puso su gota de sudor para jo… al compañero y ni un grano de arena para ayudar.

Hubo, tengo que escribirlo, quienes me llamaron disgustados por el Frente a Frente (EL EXPRESO, 15 DE JULIO) donde doy nombres que los propios panistas dan como traidores: son todos, unos y otros nom­brándose como los peores villanos. Todos inocentes y todos culpables, nadie responsable.

Hoy, no puede festejarse que Calderón intente apoderarse del PAN como lo han hecho los presidentes priistas durante su gestión. Calde­rón puede ser censurado por de­masiadas cosas, pero los panistas de todo cuño están peor porque todos, sin excepción, criticaron al presidente por no meter las ma­nos, por no imponer decisiones, por no actuar como actuaban quie­nes ellos pusieron de ejemplo de lo que no se hacía y menos valía.

La rebelión panista contra Cal­derón hoy la encabezan práctica­mente todos los panistas, sobre

todo los que se sintieron no benefi­ciados por él, pero hay que recono­cer que muchos de los que recibie­ron el apoyo presidencial en alguna ocasión hoy están lejos, como no queriendo contaminarse del hedor que da el fin de su gestión.

Hay que ganar el poder, sin per­der el partido, decía Felipe, pero a más de uno le molestó verlo dán­dole cabida a nuevos panistas, a gente que venía con un nuevo im­pulso y otros que, hay que decir­lo, se convirtieron en verdaderos oportunistas.

Hoy, al término de su gestión, el saldo del PAN es deprimente, pero no es un saldo que sólo tenga que pagar el presidente. Calderón hizo cosas que no son menores: infraestructura carretera, combate al crimen de manera frontal, una economía consolidada y sólida, una clase media más grande y aunque se hable de los millones de pobres, hay que reconocer que con el PRI cre­cieron y que el PAN tampoco logró evitar siguieran creciendo.

Servicios de salud universales, apoyo a ancianos, el tema de vivien­da es impresionante, pero a nadie le importó el resultado sino la política y ahí hubo el escoyo que le provocó más dificultades y en los que, hay que decirlo, el PAN no ayudó nada. Y hoy Madero y yunquistas tratan­do de endosarle la responsabilidad de una campaña fallida.

La pregunta ahí queda: ¿No era Madero el presidente del partido? ¿No era Oliva el gobernador en el partido? ¿No siempre pidieron que Calderón no se metiera? Pero hoy todo es su culpa. Mezquinos.