
La demanda de Andrés Manuel Lopez Obrador de invalidar solo parte de la elección, la que le afecta a él, resulta una petición incongruente sino que absurda. Si sostiene que la elección es inconstitucional vale para el conjunto de la misma y no para un tramo en lo particular.
Habría, pues, que pedir con la misma intensidad la anulación de la votación para senadores y diputados. Si no vale una tampoco valen las demás. Habría también que pedir la anulación de las elecciones a gobernador incluso donde ganó la alianza PRD-PT-MC.
El electorado, supuestamente “comprado” por el PRI, no pudo haber votado, en la misma jornada, de manera consciente y libre por senadores, diputados y gobernadores y hacerlo en condición de “manipulado” solo al votar por presidente. El argumento no se sostiene.
Si López Obrador es congruente tendría que pedir la anulación de toda la elección y no solo la presidencial. No se atreve a hacerlo porque sabe que los diputados y senadores electos del PRD-PT-MC no están dispuestos a renunciar a sus nuevos cargos y se reblarían. Tampoco lo harían los gobernadores.
Él sabe que en ese momento todos los que ahora lo apoyan, ya como senadores y diputados con constancia de ganadores, le darían la espalda y lo dejarían solo. Ellos no están dispuestos a llegar hasta allá en “seguimiento” del candidato derrotado.
Es por eso que no pide la anulación de toda la elección. No quiere verse abandonado de sus seguidores y poner en cuestión su candidatura para el 2018. Sabe bien cuáles son los límites en los que se mueve y actúa en la lógica de la racionalidad política, que le permita mantenerse como víctima y líder.
El recuento de los votos reveló que en las urnas no se registró ningún fraude. No lo hubo para diputados y senadores, pero tampoco para gobernadores y presidente. Si a pesar de la evidencia, López Obrador se mantiene en que hubo fraude debe solicitar a los diputados y senadores del PRD-PT-MC que renuncien a sus nuevos cargos. Eso sería lo congruente.
Si la elección es fraudulenta lo es de manera integral y ningún diputado y senador del PRD-PT-MC, tampoco gobernador, debería asumir su cargo. Si lo hacen avalan el conjunto de la elección e implica reconocer sus triunfos, pero también el de los demás, que incluye el del presidente. Esa es la realidad.
Los senadores, diputados y gobernadores del PRD-PT-MC están seguros que ellos ganaron. No tienen ninguna duda de que fue así, incluso los plurinominales. ¿Por qué entonces dudar ganó Peña Nieto y perdió López Obrador? Sólo hubo una elección y unos votantes.
López Obrador sabe no tiene pruebas sólidas, más allá del registro de prácticas perversas que utilizan todos los partidos para llevar a la gente a votar, para “mostrar” que la elección fue inconstitucional, pero está “obligado” por sus aspiraciones presidenciales al 2018 seguir en su “lucha” y así se mantendrá en los próximo seis años.
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