¡Cieeerren las puertas! Una vez instalado el nuevo Gobierno Federal encabezado por Enrique Peña Nieto, las especulaciones acerca de quiénes serán los próximos delegados federales tienen en el filo de la butaca a decenas de priistas que no han dormido desde hace muchos días. Algunos ya se frotan las manos y otros solamente levantan las cejas con los nombres que ya flotan en el ambiente. Vea si no: para Conagua, la delegación más grande y con mayor presupuesto –incluso más que Sedesol- estaría llegando el actual presidente estatal del PRI, Víctor Salinas; a Sedesol o al IMSS está apuntadísimo… agárrense, Víctor Méndez Lanz; y para la Secretaría del Trabajo hay dos prospectos: el actual titular de Sedico, Enrique Escalante, y el ex presidente de la Gran Comisión y candidato derrotado a la alcaldía en 2009 ¡Carlos Felipe Ortega Rubio! Son apenas los primeros nombres, pero de lo que sí estamos seguros es que nos quedaremos con la cara de ‘guat?’.
Ahora bien, lo que muchos de los suspirantes a las delegaciones no tienen muy en cuenta es que para llegar a ese cargo tienen que cumplir varios prerrequisitos, como por ejemplo acreditar al menos un estudio de posgrado, además de tener siete años de servicio en la administración pública. “¿Ah verdad?”, les están diciendo los panistas que –ahora sí- se están batiendo en retirada. Ciertamente, para muchos tricolores las condiciones para aspirar al hueso, perdón, a los cargos federales no son las mismas que hace 12 años y vaya que si esto los tienen inquietos.Una muestra de trabajo incisivo, constante y disciplinado lo podemos en uno de nuestros representantes en la Cámara alta. Y no crea que estamos hablando de Raúl Pozos o de Jorge Luis Lavalle Maury, sino de la mismísima militante de Movimiento Ciudadano, Layda Sansores, quien con una disciplina gallarda e incisiva arrinconó al ahora ex secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, quien no sólo vio lo duro, sino lo tupido de los ataques que le lanzaron en el Senado.
Si alguien ve a Carlos Vidal, secretario de Cultura, regálele un calendario maya y dígale que estamos ya en diciembre y que las grandes celebraciones mayas son para este mes. Según sus palabras, aún se sigue buscando artistas que ‘encajen’ con el presupuesto. Una de dos, o los invitados de lujo están muy caros, o de plano nadie quiere ceder en las comisiones para las contrataciones, pero mientras son peras o son manzanas, los campechanos estamos como el chinito sin que nadie nos informe siquiera quién vendrá a nuestro querido y orgulloso Festival del Centro Histórico
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-¿Dónde te metes?, reportero. He tratado de ubicarte y me dicen que te fuiste de vacaciones… ¡Dichoso! Aquí todos trabajando....








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