
Mientras en el país se trata de combatir las ilegales guardias civiles que atropellan los derechos de los ciudadanos, aquí el líder de un grupo de facinerosos, conocido y famoso por sus atropellos a la ley, sale a exigirle a la autoridad que haya más seguridad y más justicia y que se cree una policía rural.
¿Se imagina el lector a un grupo de guardias civiles encabezado por Che Cu? Sería el colmo que el principal invasor de tierras, acusado de despojar a miles de personas de sus propiedades, de incurrir en impunes delitos que van desde el daño en propiedad ajena hasta el daño a bienes muebles e inmuebles y de secuestrar a empleados federales, estatales y municipales se convierta en el adalid de la justicia campechana.
Vaya que por estas cosas nos acusan hacer todo al revés.
Y es que si hay muchos contrastes. Resulta que la Federación impone como delegado a un ex alcalde campechano que es responsabilizado por los priistas de haber sido el responsable de abandonar la capital y de haber fingido, como el gobernador con el que coincidió su gestión, que gobernaba.
Las quejas y los reclamos contra Oznerol Pacheco no están sólo en la clase política, al menos no de manera directa y honesta. Todos, lo sabemos, se reúnen y lo señalan con índice de fuego, pero todos acuden a verlo y saludarlo a ver de qué manera se acercan a él porque, ahora sí, le ven posibilidades de competir -sin importarles el resultado de su administración municipal-, por la gubernatura en dos años.
En Campeche, los hemos visto, los últimos alcaldes nos ha demostrado su distancia con el deseo de la ciudadanía de contar con ediles de tiempo completo.
¿Cuántos años hace que no hay un primer edil que termine su encargo? Qué contraste con Rocío Rebollo, la presidenta municipal de Gómez Palacio, Durango: le queman sus negocios, le balean su casa y en lugar de irse de diputada local para sostener el fuero decide, públicamente, quedarse y seguir al frente del encargo para el que fue electa.
Y algo más: anuncia que no va a ceder un ápice en su intento de depurar policías, de eficientar la Comuna y continuar las mejoras. La mujer sale a dar la cara aunque le lluevan balas y fuego. Aquí se caen postes que matan niñas y destruyen autos, se abandona la ciudad, se firman contratos apócrifos como el de la basura, la ciudad se destruye con baches y lluvias y nadie da la cara, todos han pedido licencia y se han ido tan campantes.
Oznerol, a su vez, dejó la Comuna para ser diputado federal en una elección que ganó por escaso margen gracias a que la candidata del PAN, su compañera diputada Beatriz Vela, no se molestó siquiera en hacer campaña.
Pero Oznerol no regresó al Distrito, nadie lo ubica después de los comicios y nadie sabe, dicen, si hizo alguna gestión, si participó en la tribuna, si propuso punto de acuerdo, si propuso iniciativa alguna o se tomó esos tres años como una prolongación de su ayuntamiento: vacaciones pagadas.
Los temas personales como el homicidio de la joven o de su caída por sus excesos o de sus interminables francachelas no son parte de lo cuestionable. Sí su gestión como edil y sí su trabajo como diputado federal y creo que le haría muy bien a él dar explicaciones detalladas de ambos desempeños, sobre todo, como dicen, si quiere tener posibilidades de volver a buscar un cargo de elección popular.
Ojalá los políticos entiendan con claridad que la opinión de su trabajo es la que tendrán que respetar porque es lo que la gente ve y sabe de ellos. Gobernadores, alcaldes, diputados y senadores que cambian de encargo sin hacer nada, sin aportarle a la vida legislativa, sin consolidar gestiones, sin proponer, sin saber más que mamar del presupuesto, pero que aspiran a todo, como si lo merecieran.
Eso sí, luego quieren que nadie les reclame. Oznerol tiene la oportunidad de su vida para resarcir la opinión pública, hoy en su contra.
Podrá recorrer no sólo su distrito electoral federal sino el local, a los que no ha regresado, según se quejan; podrá trabajar en Campeche y cambiarle a la gente la idea de que está muy ocupado en lo suyo y en sus cuotas a los que lo protegen.
Es la mejor de las delegaciones, si se sabe trabajar y sudar la camiseta. Mientras él decide si se esfuerza para cambiar esa percepción, esperemos que la autoridad actúe ya contra un delincuente que hoy ya quiere ser autoridad.
PD
La deuda local hoy es pública, puede rastrearse con detalle. Que nunca más vuelva a ser oculta, desconocida y para beneficiar a pillos. Pero al mismo tiempo tienen a su disposición la historia reciente, los actores que conocen de primera mano lo que sucedió en 1996 y el deterioro social y político generado por no saber cómo actuar adecuadamente.
Si hoy, por ingenuidad o incompetencia, crean y estimulan grupos paramilitares avalados por el gobierno federal, las consecuencias que de ello resulten serán responsabilidad única del gobierno federal.
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