En las últimas semanas, las diferentes dependencias han advertido que ésta será una temporada difícil en cuanto a sequía e incendios forestales. Nos han dicho que los termómetros estarán marcando al menos 40 grados y para ello han pedido a la ciudadanía mantenerse alerta. El primer aviso –grave- ocurrió la semana pasada cuando decenas de hectáreas de mangle fueron arrasadas por un incendio premeditado. El siniestro provocó la movilización de unas cuantas unidades de protección civil y retrasada de numerosas dependencias de los tres niveles. Fue una alarma que no debió pasar por alto. Una de las riquezas más grandes de nuestro estado estuvo muy cerca de la destrucción total y fueron pocos los ciudadanos que entendieron la magnitud del siniestro. Las mismas autoridades reconocieron que no hubieran tenido las herramientas necesarias para contener un evento de esta naturaleza.
¿Podemos responsabilizar o ejercitar alguna acción penal en contra de alguna persona o una institución en particular por el incendio? ¿Cómo saber que un siniestro de esta naturaleza no volverá a ocurrir? La respuesta la tenemos nosotros. No es un secreto que a la zona de los humedales llegan cientos de personas cada año a prender fogatas o a depredar la flora y fauna del manglar sin que ninguna autoridad les haga frente.
Admitámoslo, todas las dependencias están rebasadas en la defensa del ambiente. La basura que vuela en el Malecón es solo una pequeña muestra. ¿Le seguimos dejando la responsabilidad a ellos?
TUMBABURROS
Artesano (Sust. común). Persona con grandes habilidades que se gana la vida poniendo su mayor empeño en la creatividad e inspiración dejando su sello personal a una determinada mercancía. Personaje que debe dejar de lado las grillas y los conflictos y apegarse a las leyes.
Incendio (Sust. común). Evento presente en una de las grandes riquezas de nuestro estado, el manglar, el cual estuvo a punto de ser víctima de la mayor destrucción en su historia la semana pasada. Fenómeno que es provocado 99.9 por ciento por personas irresponsables, pero que ni castigo reciben.
Ocupación hotelera (Verb.). Parámetro que identifica si las autoridades estatales y del sector privado están cumpliendo con su trabajo, al traducirse en un torrente de visitantes nacionales y extranjeros. Figura que debe llegar cada año a nuevos niveles en nuestro estado, pero que no siempre es así.
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