Los grandes avances en Campeche tendemos a apreciarlos en cámara lenta o lo que es más difícil, nos acostumbramos tan rápido a tener una mejoría que nos es complicado valorar lo que eso significó para la prosperidad de nuestro entorno.
Por otra parte, mantenemos una posición tan pesimista de nuestros propios recursos, capacidades o gente, que pareciera que siempre le apostamos a que no suceda nada y satisfacernos de la derrota o fracaso de los que se atrevieron a cambiar algo por pequeño que ese esfuerzo fuera.
Es cierto que esas actitudes y maneras de apreciar las cosas no fueron alimentadas gratuitamente por una determinación negativa o adversa a condicionantes de cambio, hay muchos sucesos en la memoria colectiva campechana que afectan el ánimo y le vierten un factor de incredulidad fomentado lamentablemente por hechos concretos.
Es importante romper esta inercia y generar actitudes propositivas, más ahora que si bien el esquema económico nacional es estable, la situación local se encuentra en un retraso importante con respecto a la opción de competir, simplemente porque no hemos comenzado a hacerlo.
Somos una sociedad que ha sucumbido en un fuerte paternalismo gubernamental, esperando todo el tiempo que el gobierno tome la iniciativa, resuelva nuestros problemas y nos diga qué es lo que tenemos que hacer.
La dependencia del sector público casi del total de las actividades económicas que tiene nuestra entidad, empleo, proveeduría, comercialización, servicios, infraestructura, financiamiento, contratación, proyectos y muchas otras acciones que estimulan las fuerzas que mueven la economía de Campeche, están supeditadas a los tiempos y formas de la función pública en las ámbitos federal, estatal y municipal. No se diga el caso de Carmen que todo gira entorno a la paraestatal PEMEX.
Entonces nuestros tiempos y prioridades están íntimamente ligados a la voluntad del sector público o lo que es más delicado, en ocasiones a la complejidad de la política.
El pasado viernes 19 del presente hubo un ejercicio ciudadano precisamente orientado a realizar propuestas para el desarrollo nacional con repercusiones estatales, se llevó a cabo el Foro de Consulta Estatal para la realización del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. La convocatoria fue buena y hubo una nutrida asistencia de participantes.
Estuvieron presente casi mil personas de todos los sectores económicos, sociales, públicos y privados, una buena parte de ellos llevaron propuestas concretas para aportar a la planeación del país con implicaciones que nos atañen en el ámbito de lo local.
El esquema de trabajo y los formatos que se siguieron para ordenar la consulta fue buena para un evento de esa magnitud, aunque un poco cansada en la parte protocolaria, pero todo se resume en una oportunidad de externar las expectativas y las propuestas.
Cabe aclarar que esta consulta es una herramienta muy importante para la definición de los rumbos con los que se trabajará los siguientes años y no es una graciosa concesión que nos hace la autoridad para dejar que nos involucremos en la toma de decisiones, sino es una obligatoriedad que está garantizada por la ley para que se tome en cuenta la opinión de los ciudadanos e integrar sus ideas y ponencias a los planes de gobierno de nuestro país.
Fue notoria la falta de consensos previos de las cúpulas empresariales que expresaron sus opiniones particulares más no las del sector privado. Si bien, los planteamientos, todos, involucran muchos intereses, son mejor aún cuando las ideas que involucran cuentan con esquemas de ganar-ganar y llevan una visión común. Así también, es necesario poner en claro los compromisos de cada una de las partes, no basta pedir, es necesario decir qué se va a aportar para que sucedan las cosas.
Quizá normal para algunos, preocupante para todos, fue ver a funcionarios involucrados en tareas clave del quehacer de gobierno que no se tomaron la molestia de sentarse un rato, aunque sea por esta vez, para enterarse de lo que sucede en su sector. Fue interesante escuchar las propuestas desde todos los puntos de vista, quizá hubiera sido bueno que todos estuvieran concentrados en lo mismo, pero se percibió que no todos tienen las mismas necesidades ni los mismos intereses.
Muy atrayente fue escuchar exposiciones muy concretas, con gran conocimiento de los temas, por parte de gente talentosa tanto del sector público como del sector privado, que tienen una gran pasión por su trabajo y están preocupados por la prosperidad de Campeche. No se limitaban a expresar los problemas, planteaban soluciones razonadas y basadas en análisis muy precisos.
Obviamente esto contrastó con algunos comentarios vertidos o propuestas echas sobre las rodillas y que al vuelo se comentaban. Lo que es muy claro es que si existe inquietud, lo que nos falta es armonizar la misma melodía. Señal de que los campechanos nos debemos de involucrar más en los temas que nos competen, afectan y que representan nuestro potencial para progresar, y el gobierno debe ser incluyente, capitalizar las iniciativas, poner en valor las necesidades y construir la infraestructura física y económica que se requiere para generar bienestar y mejorar la calidad de vida de la población. La sociedad debe abandonar la apatía y tomar una actitud propositiva, a lo mejor existen muchas iniciativas que no del todo puedan ser de nuestro agrado o interés, pero ¿Hemos propuesto algo mejorar?
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Columna invitada
