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Columna invitada
Benjamín Otto Ortega Morales
Profesor Investigador y Director General de Estudios de Posgrado e Investigación de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC). Director Científi co del Departamento de Microbiología Ambiental y Biotecnología de la UAC. Es Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 2. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.
@expresocampeche

La triple hélice para reforzar a la ciencia

Voces, Lunes 3 junio, 2013 a las 12:21 pm

Resulta interesante ver la coincidencia de temas expresados en la consulta que sirvió para elaborar el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018_(PND) y lo reportado por la Agenda Nacional en Ciencia, Tecnología e Innovación.

La mejora de nuestro sistema educativo, la conformación de una economía sólida y competitiva, el acceso equitativo a oportunidades, el reforzamiento del Estado de derecho y de la seguridad nacional destacan como puntos prioritarios del debate público.

En materia de ciencia, tecnología e innovación México invertirá en el 2013 poco más del 11 % de lo invertido en el año inmediatamente anterior con la expectativa de llegar al 1 % del PIB en el año 2018 y cerrar así substancialmente la brecha con países como Brasil. Sin embargo, más inversión no significa mayor impacto. Para ello será determinante la aplicación estratégica del presupuesto para mantener y reforzar programas que han probado valía, pero también innovar en nuevos instrumentos cuidadosamente diseñados, que posean elementos que permitan su evaluación integral y objetiva.

Una fuerte apuesta es incrementar la oferta de posgrado orientada hacia áreas sensibles que contribuyan al desarrollo económico y social del país. Esta estrategia supondría por una parte mejorar la coordinación de todos los actores involucrados, sumando a los profesores-investigadores y a los gestores académicos institucionales, y a los distintos sectores del sector privado y público, entre quienes debería de estrecharse la cooperación. CONACYT ha tenido la visión de crear nuevas vertientes como el posgrado con la industria y los posgrados a distancia. Los posgrados a distancia no son sinónimo de pobreza académica, pero su adecuada operación requiere implantar estándares de calidad aceptables propios de esta modalidad. El posgrado a distancia puede representar la única opción de atención a grupos que carecen de acceso a servicios escolarizados.

Paradójicamente, los empleados de sectores gubernamentales claves para el desarrollo de México, generalmente no acceden a los posgrados escolarizados porque no pueden ser dispensados de tiempo completo en sus instituciones. Por ello, en paralelo al recientemente creado programa de posgrado con la industria, sería conveniente reflexionar y explorar la opción de crear un programa de posgrado con sectores gubernamentales específicos. Una acción como esta es fundamental para poder fortalecer la triple hélice: academiagobierno academiagobierno- empresa, esencial para generar un verdadero ecosistema de ciencia, tecnología e innovación.

La inversión continua en capital humano especializado es una de las mejores apuestas para el crecimiento de México. Sin embargo, en la ecuación del capital intelectual el factor infraestructura es igualmente esencial para que el talento humano disponga de medios suficientes para expresar su potencial total. De aquí la relevancia de implementar programas de desarrollo institucional, vigorosos y de largo plazo que fortalezcan los grupos de investigación y cuerpos académicos al interior de instituciones de educación superior y centros de investigación.

Igualmente, la interdisciplina debe tomar mayores niveles de expresión en la gestión del trabajo científico y tecnológico. Que los especialistas de las ciencias exactas y naturales dialoguen con los científicos sociales y viceversa. Que los tecnólogos aprecien el valor del trabajo de los científicos y viceversa. Que los empresarios comprendan que la misión de las universidades trasciende a la vinculación productiva. Que los académicos comprendamos los tiempos y apremios del sector empresarial. Este cambio de paradigma es condición para el desarrollo de investigación de mayor impacto social y para la construcción conjunta de una economía nacional competitiva.

La creación de valor agregado por parte de las empresas a través de la generación de conocimiento y la apropiación estratégica del mismo es esencial para consolidar nuestra economía. Empresas con la visión y el interés de mantener un sano equilibrio entre la explotación y la exploración del conocimiento. Empresas que se apropien de la fuerza productiva altamente capacitada formada en la academia para transformar las ideas en nuevos negocios y detonar el desarrollo humano.

La ciencia, la tecnologia y la innovación no constituyen en su conjunto la panacea para la resolución de los retos de una economía competitiva que enfrenta nuestro país, pero sin duda son factores decisivos para ello. Se requiere impulsar la implementación y sostenimiento en el largo plazo de programas de investigación y de formación de recursos humanos, pero con estrategias de ejecución evaluables y definidas de corto y mediano términos.