
A ti maestro, maestro de verdad, de esos que sin importar infraestructura, sueldo, prestaciones y política inmersa dentro de tu profesión, aún buscas ver como se iluminan los ojos de tus alumnos cuando comprenden un concepto, cuando se le quita lo abstracto a las matemáticas, cuando el experimento es exitoso y cuando el mundo toma una dimensión distinta cuando los garabatos se convierten en letras, en palabras, en ideas.
A ti maestro que ejercitas la paciencia no como virtud sino como herramienta de trabajo necesaria para poder transmitir todo un universo a unas nuevas mentes.
A ti maestro que entiendes que la curiosidad de tus alumnos es tu mejor aliada y no la acabas sino la exaltas.
A ti maestro que compites con tu versión del ciclo pasado y te instruyes a ti mismo para ser mejor en este ciclo y poder brindar conocimiento actualizado para formar no números sino seres humanos de bien.
A ti maestro que entiendes que eres la segunda persona más importante en la vida de un niño y que tu ejemplo es esencial en como entenderán la responsabilidad, el respeto, la tolerancia, el trabajo, la autoestima y que a pesar de todo eso que podría ser una carga, lo ves como una oportunidad de cambiar el mundo cambiando el suyo para bien.
A ti maestro que tienes la empatía de consolar un llanto pero también la fuerza de poner disciplina cuando se requiere.
A ti maestro que tu vocación de servicio te hizo ser una de las voces mas respetadas de tu comunidad, que por tu misma función fuiste, eres y serás siempre el consejero de aquellas personas que tocaste para bien y que te recordarán siempre con cariño.
A ti maestro que todo lo escrito arriba no lo piensas ni meditas pues es parte integral de lo que eres, lo que te hace ser un ser único, imprescindible, especial y valioso mas allá de cualquier signo de pesos sobre tu frente.
A ti maestro te confiaré lo más importante en mi vida que son mis hijos y junto con ellos va mi esperanza de que entre los dos podamos formarlos de manera adecuada. Sabemos que tu deber es instruirlos y el mío educarlos y que si los dos ponemos nuestro empeño, nuestra capacidad y nuestro amor por esos seres humanos estaremos formando seres humanos que no solo harán de su país un mejor lugar para vivir sino que se convertirán en ciudadanos del mundo, que tolerarán diferencias religiosas pues todas buscan el bien, que no tendrán problemas con que las parejas del mismo sexo convivan y se casen, pues el amor no tiene género, que no les importará la ropa que porten o el carro que conduzcan pues eso no define a un ser humano. Sé que podemos hacerlos hombres de bien, debemos hacerlos hombres de bien… Tenemos que hacerlo.
A ti maestro que entiendes las razones de tus colegas al manifestarse pero que sabes que tu mayor compromiso está con tus alumnos y que puedes desearles suerte pero nunca dejaras tu lugar.
A ti maestro que tocas vidas, corazones y mentes, que estás ahí para tus alumnos sin importar que sea o no tu horario de clases, que le cedes tu comida a un niño al que se le cayó su sandwich sabiendo que lo necesita pues está creciendo. A ti maestro que eres consejero matrimonial, mejor amigo, confidente y que sin importar cual sea el problema que te cuentan siempre escuchas y tienes una palabra de aliento para los padres pues entiendes que si los papás están bien, su niño, tu niño, estarán bien.
A ti maestro: ¡Muchas felicidades! ojalá hubieran más como tú…ojalá.



Palabras Altisonantes
