El secuestro de una mujer el pasado jueves, que se convirtió en el primero del año en la entidad, es una muestra clara de que por más seguros que nos podamos sentir y de que aunque estemos en los más altos indicadores de seguridad en el país, siempre estamos y estaremos expuestos a todo tipo de delitos y a la acción de la delincuencia.
Y aunque los delitos menores se hayan multiplicado, como los robos y los asaltos, lo que nunca debemos hacer es ‘acostumbrarnos’ o habituarnos a un clima de inseguridad. En Campeche hasta hace poco vivíamos y dormíamos con las puertas y ventanas abiertas. Hoy eso ya no es posible, pues los ladrones entran hasta en los sitios más resguardados.
Pero hablar de secuestros, de asesinatos, de crímenes de alto impacto, es algo diferente. En Campeche es muy limitada la incidencia de este tipo de delitos y, cuando se han presentado, en su mayoría han sido resueltos por las autoridades.
Sin embargo, debemos de tener en cuenta que, aunque se cuente con todos los recursos humanos y materiales, si no se cuenta con la participación ciudadana, si no existe la cultura de la denuncia, si los campechanos no nos in volucramos en esos temas y sólo nos quejamos o criticamos lo que no se hace o lo que se hace mal en ese tema, pasaremos a ser simples sujetos pasivos mientras vemos cómo uno de nuestros mayores valores -el de la seguridad- se va de nuestras manos.
Pero ahí también la autoridad tiene mucho qué ver. Necesitamos que a los ciudadanos se nos estimule a la denuncia y, sobre todo, nos hagan confiar en las corporaciones policíacas. Cuando los encargados de velar por nuestra seguridad se convierten en los ladrones, en los delincuentes, en los abusivos, en los corruptos, es cuando se rompe esa relación y los ciudadanos se van encerrando en sí mismos.
No podemos ni debemos permitir que Campeche se convierta en una Ciudad de México en pequeño, viendo en forma pasiva cómo le roban, agreden o hieren al prójimo, sin poder o querer hacer nada.
En Campeche tenemos a la seguridad como un bien que casi todos los estados del país nos envidian. No podemos perderlo. Y, cuando algunos delincuentes, como los secuestradores de Cinthia, crean que pueden venir aquí a cometer sus fechorías, la buena acción de las autoridades y la participación de la sociedad les demostrará que aquí, quien la hace, la paga.
TUMBABURROS
Inflar (Verbo). Acción de hinchar una cosa con aire u otra sustancia. Se aplica cuando se exagera o abulta una cosa. Especialidad de algunos ayuntamientos de la entidad, que para justificar recursos aumentan los montos del costo, cuando en realidad no gastaron eso.
Desierto (Adj). Despoblado, deshabitado. Dícese de una ciudad cuando todos están en sus casas viendo el futbol sin importarle nada más, ni eventos religiosos ni culturales ni políticos.
Mariposario (Sust. común). Zoo especializado en la cría y conservación de mariposas. A veces, como aquí, se invierten importantes recursos, pero la autoridad ambiental que lo instaura no cumple con las normas en la materia para su sustento.





