Con una importante ventaja respecto a su más cercano competidor (PRI-PVEM), la entonces candidata a diputada por el XVII Distrito, con sede en Calkiní, Adriana de Jesús Avilez Avilez, le dio al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) su primera curul en el Congreso del Estado obtenida en las urnas por mayoría relativa. Es decir, se convirtió en la única diputada de ese partido político en llegar al Congreso con el voto directo de la población.

Ayer fue su último día como diputada de Morena. Su partido la expulsó de su padrón nacional y con ello no sólo le quitó a su bancada la legitimidad que solamente dan las urnas, sino que también se autosaboteó, al desbaratar la fracción parlamentaria que se conforma con un mínimo de tres diputados. Desde hoy, Morena sólo tiene dos, y dos que llegaron por la vía plurinominal.

Fue el pasado 10 de mayo cuando Avilez Avilez cometió el mayor “error” de su carrera política: votar en contra de la reforma al Código Civil que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Ese día, al dar la explicación del por qué fue la única de todo el Congreso local y de todos los partidos de votar en contra de esa iniciativa, dijo que la razón no era más que su propia convicción como ser humano. Dijo que respetaba las preferencias, los gustos y las inclinaciones sexuales de todos, incluyendo la de los homosexuales, pero sus convicciones no le permitían respaldar una ley que consideraba contraria a la naturaleza.

El valor de Adriana de Jesús, que nadie más en el Legislativo tuvo para votar no por una ley sino por sus propias convicciones, le valió que Morena, a instancias del líder estatal, Manuel Zavala Salazar, le instaurara un proceso en la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia por ir en contra de los documentos básicos del partido.

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“Su negativa (a las bodas gay)  trajo como consecuencia que la imagen pública de Morena ante la sociedad campechana fuese vista de una manera negativa como un partido reaccionario, retrógrada que no vela por las causas de la comunidad LGTBI”, dice la notificación de expulsión en poder de EL EXPRESO.

Ayer, en la última sesión del periodo ordinario de sesiones, Avilez Avilez se despidió como diputada de Morena y se anunció como independiente. Pero no se fue en blanco. Acusó al líder estatal del partido, Manuel Zavala Salazar, de llevar al “despeñadero” al partido en la entidad.

Acusó a Zavala de haber agilizado los trámites para su expulsión, pese a que sabía que su salida significaría que Morena se quede sin fracción parlamentaria y sin los recursos, la posición y las ventajas que ello ofrece para servir a los ciudadanos.

Dijo que Zavala tiene una doble moral, pues así como dice defender las causas de la gente, se le ha acusado de atentar contra la integridad física de su propia familia.

Para su compaleri y líder de la hasta ayer bancada morena, Carlos Martínez Aké, le dio su respaldo moral, al afirmar que votar contra una ley no hace a nadie acreedor a ser expulsado de un partido.

Roxana Vázquez y Luis Calderón
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