La Sultana de Oriente

Style!, Lunes 25 junio, 2012 a las 6:54 pm

Alejando Sandoval 

La bandera yucateca muestra cinco estrellas que representan a Mérida, Izamal, Tekax, Campeche (que entonces pertenecía a Yucatán) y Valladolid. Esta última es hoy la segunda ciudad más importante del estado.

Valladolid ha sido conocida como “La Sultana del Oriente”, título merecido por la belleza arquitectónica de sus edificaciones coloniales.

Valladolid conserva un aire más tranquilo que Mérida, al cruzarse con ellos por las calles sus habitantes sonríen y entran en amena plática. Construida sobre la ciudad maya de Zací (se pronuncia “sakí”), fue fundada en 1543 y tuvo una activa vida colonial.

Hoy ofrece comodidades de primer nivel para los visitantes que van desde modestos alojamientos hasta un hotel boutique en pleno centro de la ciudad.

Son famosos sus cenotes acondicionados para recibir a los turistas con servicios que incluyen hasta un restaurante.

El convento fortificado de San Bernardino de Siena del siglo XVI ofrece una vista digna de fotografiarse, y la catedral de San Servasio, conjunto barroco de principio del siglo XVIII marca el centro de la ciudad.

Muy cerca se halla el cenote de Valadolid, de espectacular belleza.

Desde su origen, tiene la estructura de las fundaciones españolas en Yucatán, con trazo en retícula o damero, con amplias calles y su gran plaza de armas (hoy parque Francisco Cantón). Está dividida en el centro y sus siete barrios; todo el conjunto conforma actualmente su bellísimo Centro Histórico.

La caracterizan sus edificios pintados en colores pastel e impresionantes casonas que datan de la época colonial. Actualmente es el centro principal de abasto y comercio para los mayas, y fue fundada en 1543 por Francisco de Montejo –El sobrino– y construida en el mismo lugar donde existió la ciudad maya de Zací.
Valladolid fue uno de los primeros asentamientos españoles en la península de Yucatán y ha sido testigo de numerosas guerras entre españoles y mayas,
que se resistieron a perder su independencia y cultura. Las últimas insurrecciones se registraron a principios del siglo XIX.

En la plaza principal, algunas señoras venden sus trabajos de punto de cruz y deshilado plasmado en vestidos, blusas, pañuelos y fustanes; también se muestran huaraches, fajas, carteras y bolsas de piel. La orfebrería es otra actividad relevante y directamente con los artesanos se pueden encontrar trabajos
de oro y plata.

Para ir al ex convento y templo franciscano de San Bernandino de Siena puedes entrar por la Calzada de los Frailes, callejón que une al barrio de Sisal con la calle principal, que da acceso al centro. Este conjunto conventual es el más impresionante del lugar por su tamaño y estructura; su construcción se inició en 1552 por la orden franciscana y se terminó en 1560, pero la edifi cación del convento se prolongó casi hasta la primera década del siglo XVII.

En el convento se conservan algunas pinturas originales e imágenes que revelan la importancia de la fe en la época de la Conquista, así como la antigua huerta con su noria. En las calles 41 y 42 se ubica la Parroquia de San Gervasio, del siglo XVII, cuyo interior es de planta de cruz latina y bóveda de cañón; conserva los restos de un altar churrigueresco, además de contar con un retablo mayor y moderno.

También, puedes visitar los cenotes Zaci, muy cerca de la plaza, y Dzitnup, que está a siete km del poblado, donde se puede nadar, ya que es poco profundo y se pueden observar infi nidad de peces en aguas color turquesa iluminadas por la luz natural. Además, puedes aprovechar para conocer el Ex Telar La Aurora y el Palacio de Gobierno.

El Museo de San Roque es otro de los atractivos a visitar, con sus diferentes salas que van desde arqueología y antropología hasta botánica.En el barrio de La Candelaria, uno de los más legendarios y pintorescos sitios, se localiza el templo que le da nombre y la ex prisión de La Candelaria, hoy biblioteca pública “Pedro Sáinz de Baranda”, en honor al destacado militar de origen campechano.

Del 26 de enero al 3 de febrero se celebran las fiestas en honor a la Virgen de la Candelaria, lo que se traduce en una semana de fi estas religiosas y comerciales.
No te olvides de visitar Coqui Coqui perfumería, con aromas de la península de Yucatán. También Dutzi Design, una tienda de ropa típica, comprometida a un excelente diseño, productos de calidad.

Otro lugar que no puedes dejar de visitar al estar por esta zona son las grutas de Balancanchén, que una vez fungieron como centro ceremonial de los mayas. Hay un espectáculo de luz y sonido, así como un museo que abre sus puertas de 9:00 am a 5:00 pm.

 

 Chichen Itza

Chichén Itzá fue nombrada una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo en 2007. El asombroso complejo de Chichén Itzá va desde la pirámide central, con sus 91 escalones que se elevan al cielo, hasta el cenote sagrado, una fosa natural que se extiende por el subsuelo.

En los templos y plataformas están grabadas las imágenes de jaguares, serpientes, cráneos y guerreros.

Se localiza a media hora de distancia de Valladolid. Para llegar puedes tomar la carretera federal No. 295 a Tizimín.

Ek Balam

Es uno de los últimos sitios arqueológicos descubiertos en la Península de Yucatán y es quizás una de las más importantes ruinas mayas jamás
encontradas. Está compuesto por varios templos, dos palacios enormes y una gran pirámide en el centro de la ciudad.

 Tizimín

A 50 km de Valladolid, Tizimín es una oportunidad de una experiencia para quien gusta de compartir costumbres autóctonas, del trato amable y servicial de su
gente y para quienes van al encuentro con la naturaleza y las referencias de la transformación del hombre en pos de su civilización, con una oferta novedosa de otros destinos turísticos del Sureste. También verás a la gente local, vaqueros e indios mayas mezclados entre sí.

 

Uayma

Uayma es un pequeño pueblo que poco se menciona. Apenas 40 kilómetros lo separan de Valladolid. Su iglesia ofrece una de las fachadas más sui géneris de la arquitectura nacional. Múltiples rosetones azules sobre un fondo rojo indio invitan a disparar la cámara para captar el sabor y el color del pueblo.
Un viaje sin visitar el oriente del estado sería perder realmente mucho del sabor yucateco.