Francisco López Vargas
Episodios
Francisco López Vargas
Analista Político, conductor y productor en Telesur, y colaborador de EL EXPRESO desde su fundación. Estudió Comunicación en el Instituto de Ciencias Sociales de Mérida.
@elnegrito_63

¡¡¡Charros!!!

Voces, Martes 16 octubre, 2012 a las 9:10 am

Y ahora resulta que el joven presidente del PRI estatal responde como los viejos dinosaurios priistas cuando se trata de hablar de transparencia sindical.

Crecidos en el mal hábito de los “sectores del partido”, el sindicalismo charro ha hundido a los trabajadores en la miseria, no sólo por su despojo permanente de las cuotas sindicales, sino también por haber permitido el deterioro acelerado de sus ingresos, velando siempre, eso sí, por sus privilegios.

Todavía recuerdo cuando mis maestros de primaria siempre llegaban en sus autos modestos, sí pero nuevos; cuando las conquistas sindicales eran en verdad ventajas para todos los agremiados…

Hoy, en Campeche, como en todo el país, el sindicalismo se ha tornado en una enfermedad que lesiona, que hiere.

Va la anécdota más reciente vivida por el reportero a principios del siglo XXI, cuando se inició la labor de Telesur como televisión privada. Ahí estábamos Guillermo Gamboa, Vladimir de la Torre recién llegado de Cuba; Luis Ferrer, responsable operativo en esos días; y varios otros compañeros que luchamos contra la agresión de Laura Escalante y su sindicato que, disgustada, trataba de forzar a los trabajadores de la televisora a afiliarse a su sindicato.

Eran los días en que el poder político de Campeche veía con recelo la apertura democrática de un canal sin compromisos. La embestida fue mayúscula, cortaron cables, trataron de agredir físicamente, hubo empujones, insultos y connatos de bronca.

De hecho, la agresión estuvo a punto de enviar al hospital a Memo cuando trataba de empatar el cable cortado mientras los facinerosos esbirros de la diputada en esos días, intentaban tirarlo de la escalera.

El tema terminó en medio de una negociación que, hay que decirlo, no le trajo beneficios a ninguno de los implicados y eso mismo sucede ahora.

Como en el caso anterior, la amenaza y el chantaje violento son la forma de operar de quienes saben que no tienen razón. La reforma laboral necesita, debe pasar por la transparencia sindical, porque las cuotas sindicales son de los trabajadores y ellos tienen derecho de conocer el destino que se les da.

México es el paraíso de los líderes multimillonarios y los trabajadores paupérrimos. Joaquín Gamboa Pascoe colecciona automóviles Mercedes Benz; Romero Deschamps relojes Rolex y yates de lujo; Victor Flores Rico, el líder ferrocarrilero, entrega propinas de 5 mil pesos a los acomodacoches de los restaurantes; Elba Esther usa ajuares diarios de 100 mil dólares.

En Campeche, vemos cómo el ayuntamiento se convierte en rehén de los líderes charros de la CTM, del sindicato de los Tres Poderes, del sindicato de Salud y cómo ninguno de ellos intenta, por ética, renunciar a una de sus responsabilidades: la ley se los permite, ese es su argumento, su pretexto.

Los tiempos se les vienen encima: Enrique Peña Nieto aplaudió ayer, desde España, que la elección y la rendición de cuentas debe de ser norma en México y se pronunció por respetar

“las conquistas”, pero la exigencia social llama a abrir ambas prácticas que, hasta hoy, son sinónimo de corrupción.

Para los tres flamantes regidores en el municipio de Campeche, el tiempo se les agota y más pronto que mañana van a tener que tomar una decisión sobre cuál debe ser su proceder: o apoyan a la ciudadanía para tener un ayuntamiento eficiente y funcional y para ello admiten la disminución de personal, o se convierten en un lastre que por posiciones clientelares entorpecen lo que a todas luces es una urgencia ciudadana.

Dicen los que saben, que un ayuntamiento eficiente opera con algo así como 3.5 empleados por millar de habitantes y en Campeche hay 250 mil habitantes que le pagan a 3,800 trabajadores, en una ciudad cuya obsolescencia es evidente y se encuentra, como se sabe, al borde de la quiebra desde hace varios trienios, con la puntilla que hoy le agrega la administración de Beatriz Sélem Trueba.

Dejar pasar más tiempo para resolver los problemas de la ciudad capital la pone en peligro de empezar cuando haya cosas que ya no tengan remedio.

Campeche capital es una ciudad pequeña aún, que debe de hacerse de reserva territorial, de servicios y de nuevos órdenes para su crecimiento sin estar secuestrada la mancha urbana a los intereses mezquinos de intereses mercantiles.

Aún hay tiempo para resolver, ojalá haya también el apoyo, la paciencia y las conexiones políticas y económicas para lograrlo, pero los ciudadanos tenemos que entender: hay que pagar.

Nada es gratis.