
-¿Qué pasa, reportero? Dicen que te mandó saludos Antonio González y que Jorge Carlos Hurtado se sintió “halagado” con tus comentarios sobre sus nombramientos.
- Bueno, Manolo, la verdad que no había podido dormir por no saber qué opinión les generó mi manera de ver sus nombramientos. Jorge Carlos, como lo he dicho, fue un gobernador que se complicó la vida y Antonio, por su manera confrontacionista de hacer las cosas terminó siendo repudiado por la mayor parte de los campechanos, excepto, claro, los que se hicieron inmensamente ricos con él y los negocios que hicieron en familia.
-De veras que tú no entiendes. En Campeche ser gobernador implica no ser criticado, no tener que pasar por la censura de tus acciones y la tradición dice que los miles de millones que se llevan nadie lo cuestiona y, por supuesto, ellos no aceptan haberlos tomado y menos tenerlos.
-Es esa doble moral que tanto daño le ha hecho a la entidad, amigo. El cinismo de los ex gobernadores no tiene límites. Abelardo ha sido quizá el único que ha mostrado su fortuna y le ha importado poco el juicio público. Sin embargo, vemos que a él la gente lo saluda, platican con él y su personalidad lo hace agradable. No es el mismo caso de los demás.
-Lo que pasa, periodista, es que como tú eres amigo de Jorge Salomón, pues compraste un pleito que no es tuyo y a veces te dejas llevar por esa relación y no ves muchas cosas.
-Créeme, Manolo, que mi relación con Jorge es excelente, pero a diferencia de lo que me dices, a él lo veo en la calle, caminando o haciendo ejercicio y la gente se le acerca a saludarlo. La percepción de que es un gobernador odiado es exactamente inversa a la de Antonio González que le hacen panegírico sus socios afines. A uno lo saludan y charlan con él, al otro ni lo pelan y puede estar en un sitio público y la gente no se le acerca, con excepción de sus ex colaboradores.
-Manolo, cada quien habla de la feria como le fue en ella, ¿no crees? Y por eso es entendible la beligerancia de los dueños de un medio, que vaya que le hicieron cosas antes de que fuera candidato y esperaron que nada les pasara cuando llegó de gobernador. Eso, como todos sabemos, es imposible.
-Pero ya nos desviamos, periodista. Te decía que Jorge Carlos y Antonio se quejan de tus desproporcionadas críticas. Dicen que ojalá pudieras probar lo que dices.
-Amigo mío, la más sólida de las opiniones la tiene la gente. Yo, en lo personal, debo admitirlo, tuve serias diferencias con esos dos gobiernos y en ambos se me fabricaron expedientes penales por no ceder en mi visión crítica de cómo gobernaban Campeche, pero también por decir que las maquiladoras eran un fraude, como lo siguen siendo; que el malecón fue un enorme pretexto para hacerse más ricos; que Antonio cobró varias veces obras que ya se habían no sólo pagado sino que las volvieron a hacer en papel para volverlas a cobrar y que Jorge Carlos, como lo sostengo, se dejó llevar como buen títere para continuar el saqueo que, hoy todos sabemos, fue evidente en el Grupo Mall y sus promotores.
-¿No te asusta que te puedan demandar?
-Sentados en La Pigua, Antonio González me dijo que lo haría por no poder probar lo que decía, no por no ser falso mi dicho. Le respondí que con gusto aceptaba la demanda, pero que ponía como condición que a cada argumento mío y a cada documento presentado y verídico él tendría que dar una satisfacción pública, porque los bienes de los que se habla son propiedad de los campechanos y él se los apropió para su beneficio personal y de familia.
-¿Qué pasó, reportero, ya te demandó?
-No lo ha hecho y ahora que está como funcionario en la Secretaría de Gobernación, creo que tendrá una excelente oportunidad para hacerlo. Yo esperaría que así fuera para que ambas partes desahoguemos nuestros argumentos y nuestras evidencias y sepa la gente quien dice la verdad y quien miente.
-No te vayas a rajar, periodista. Ahora ya está como alto funcionario del Gobierno Federal.
-No me rajo, al contrario, si él quiere dejarme callado pues que presente y haga pública su declaración patrimonial de bienes, lo mismo que le pedí a Alvaro Arceo Corcuera hace algunos años y provocó su ira y hasta un golpe me dio, ¿recuerdas? Era la campaña de Tony y Alvaro el coordinador de la de Layda. Y en el caso de Jorge Carlos, pues lo mismo.
-Ya sé, con eso vemos con cuánto entraron y cuánto tienen ahora, ¿no?
-Así es, amigo. El que nada debe, nada teme y como son honrados, no hay nada qué esconder. A ver…
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